25 de Septiembre de 2018

Opinión

Un Palacio para Euterpe

El majestuoso Palacio de la Música Mexicana es un reconocimiento del Ejecutivo federal a la mega diversa expresión artística e intelectual de un Estado que es vanguardista.

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Tecnología de punta, en un espacio amigable con el entorno y de una arquitectura espectacular –obra de profesionales yucatecos-, entre otras maravillas, constituirán el Palacio de la Música Mexicana que ocupará el predio donde durante cuatro décadas se asentó el Congreso del Estado en el Centro Histórico. Una noticia, sin duda, para celebrar literalmente con bombo y platillos.

El viernes pasado, invitado personalmente por el director de Comunicación del Gobierno del Estado, el colega periodista Fernando Castro Novelo, estuve entre los varios cientos de asistentes al anuncio que hizo el gobernador, Rolando Zapata Bello, y avaló el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes –y dicen que próximo titular de la flamante Secretaría de Cultura-, Rafael Tovar y de Teresa, en medio de la generalizada ovación de los asistentes, en forma particular de los representantes de la comunidad artística, entre ellos dos Esquivel de clase mundial, Mario Esquivel Ríos y Sergio Esquivel Cortés, y del inmenso cantautor don Armando Manzanero, quien no estuvo en el acto pero mandó expresos parabienes por el anuncio.

(La nueva Secretaría de la Cultura, aprobada por 426 de los 427 diputados presentes en la sesión del jueves 10 pasado –incluidos los ahijados del Peje-, sin un voto en contra y con una sola abstención, y cuya aprobación aplazó ayer el Senado, viene a constituirse en otro motivo de alegría, ya que es un reconocimiento del Ejecutivo federal a la importancia de las diversas manifestaciones culturales al quedar su titular incluido en el primer círculo de mando y no como un apéndice de otra dependencia).

El majestuoso Palacio de la Música Mexicana –que albergará todas las diversas y ricas expresiones del arte musical de ayer, de hoy y de siempre- es, como expresamente destacó Tovar y de Teresa, un reconocimiento del Ejecutivo federal a la mega diversa expresión artística e intelectual de un Estado que es y ha sido vanguardia en esa y otras parcelas del saber humano. Por ello hay que celebrarlo. 

Comenzará en enero y  costará 322 millones de pesos. Su presencia, nos dijo Zapata Bello, revitalizará el Centro de Mérida y generará un gran desarrollo artístico. Lo que se vio en el video proyectado en el Salón de la Historia permite columbrar la majestuosidad de la obra. Ya me imagino cuando el Palacio esté terminado en 2016 el desfile interminable de músicos –sobre todo de jóvenes músicos-, de amantes de la cultura, la trova y las expresiones académicas de la fiesta de los sonidos. Más anuncios como ése para alegrar la vida. 

Y si los arropan la voz y la inspiración de Natalia Lafourcade y Los Juglares, tanto mejor.

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