21 de Enero de 2018

Opinión

Palo al Teqroo y a Emiliano

Los magistrados electorales locales, le cuestan al erario una millonada.

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Para no perder la costumbre, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) volvieron a dejar en ridículo a los magistrados del Tribunal local, al revocar la sentencia que tumbó de la presidencia estatal del PRD a Jorge Aguilar Osorio y que favorecía al líder de la bancada del Sol Azteca en el Congreso local, Emiliano Ramos Hernández.

Dicha sentencia –previsible desde el principio porque no había elementos suficientes para sustentar la decisión– fue dictada por los magistrados del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo), encabezados por Víctor Vivas Vivas, e impugnada de inmediato por los perredistas afectados.

Lo triste del caso es que los magistrados electorales locales le cuestan al erario una millonada –para este 2017 tendrán un presupuesto de más de 36 millones, hecho del que se regodeó Víctor Vivas de forma burlesca– y les ha ido muy mal, ya que sus conocimientos de las leyes electorales son tan escasos que no dan una y no se cansan de ser ridiculizados.

Son incontables las veces que al Teqroo de Víctor Vivas le han enmendado la plana desde los tribunales federales, y aún así no aprenden.

Pero el más afectado por la resolución de los magistrados del TEPJF no fue el avergonzado Teqroo, sino el desplazado presidente del PRD, Emiliano Ramos Hernández, quien quería quedarse con todas las canicas de la bolsa en su partido, impulsado por una voracidad ilimitada.

Como niño caprichoso el diputado no quiso ceder la dirigencia estatal a Jorge Aguilar Osorio, miembro del grupo del influyente ex alcalde de Cancún, Julián Ricalde Magaña, al que Emiliano ni mastica ni traga.

Dominado por la codicia, el cancunense Emiliano Ramos se empeñó en no ceder ni una pizca de poder a un Julián Ricalde que viene a la alza, gracias a su buen oficio político y a su cercanía con el gobernador Carlos Joaquín González. Pero al fin su alfil Jorge Aguilar Osorio fue restituido en la presidencia.

Emiliano Ramos midió mal las consecuencias de sus impulsivos actos, pues ahora, después de mostrar las garras y fracturar al perredismo, quedó muy mal parado con la restituida dirigencia de su partido que le pondrá muchas piedras en su lucha por convertirse en candidato a la alcaldía de Cancún en 2018. Porque el revanchismo es la especialidad en un perredismo que ha perdido el tiempo en una lucha interna por el poder, descuidando el tablero rumbo a 2018.

 

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