20 de Septiembre de 2018

Opinión

Para el olvido

Algo faltó y que brilló con toda la fuerza de su ausencia en el Encuentro Internacional Digital : la participación de las mujeres indígenas y amas de casa.

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Acaba de terminar el famoso evento en pro de las mujeres, celebrado en el teatro José Peón Contreras, de Mérida, bajo el pomposo nombre de Encuentro Internacional Digital “Mujeres en la economía del conocimiento e innovación”, con motivo del centésimo aniversario del Primer Congreso Feminista en México, celebrado en 1916 en Yucatán y organizado por valientes damitas en una sociedad “mocha”, conservadora y hasta ultrarreligiosa.

Elvia Carrillo Puerto, la famosa “Monja Roja” y hermana del que sería gobernador del estado de 1922 a 1924, Felipe Carrillo Puerto (fusilado por las fuerzas retrógradas en el Cementerio de Mérida), estuvo entre las principales organizadoras de aquel cónclave donde unas 600 mujeres de casi todo el país demandaron igualdad de derechos como los machines.

Y ahora, 100 añejos después, el Gobierno del Estado dispuso una serie de eventos donde participaron reconocidas féminas que, a la vez, son funcionarias públicas y políticas de bastante buena influencia. Por ejemplo, estuvo Amalia García, ex dirigente nacional del PRD, ex mandataria de Zacatecas y actual secretaria de Gobierno del nuevo estado 32 del país, Ciudad de México, o sea, el antiguo Distrito Federal (por cierto, ¿cuál será la capital de la nueva entidad cuyo nombre –de Ciudad- entra en vigencia oficial hasta 2017: “Chilangolandia”, “Iztapalurias”, “Tepitongo”, “Milpa Bajalense”, “Tepellizoelchico”, “Cuatemochas” o algo por el estilo?), representantes de la ONU, de decenas de agrupaciones cívicas y sociales y videoconferencias con el vicepresidente gringo Al Gore; del ex secretario general de la ONU (que sólo sirve para dos cosas: para nada y para lo mismo) Koffi Anan; y una serie de damitas que, en realidad, ni en sus casas las conocen.

Al final, una conferencia digitalizada de la actriz Emma Watson, famosa por su intervención en la saga de “Harry Potter” y que, desde hace algunos años, cuando cruzó la frontera de niña a mujer, no sabe qué hacer de su vida, se sumó a la libertad de derechos paritarios de la mujer. Y tan, tan; se acabó.

Ahora bien, algo faltó y que brilló con toda la fuerza de su ausencia: la participación de las mujeres indígenas, mayas; las amas de casa; las que salen a partirse el cuero todas las mañanas vendiendo alguna cháchara y, por supuesto, las llamadas “avecillas de la madrugada”, o sea, las prostitutas que venden el cuerpo por unos pesillos para dar de comer a sus hijos y demás familiares (con la excepción de las que gustan de este matusalénico oficio por la simple decisión del propio gusto).

PRIMERA CAIDA.- Pues sí, mucha pompa al evento oficial, pero sin la presencia de las damitas que están verdaderamente fregadas y que, en muchos de los casos, son víctimas del maltrato intrafamiliar. Nadie se ocupó de ellas.

SEGUNDA CAIDA.- ¿Ustedes creen, lectores, que a Emma Watson le importan las minorías femeniles? Ay, por favor.

TERCERA CAIDA.- A alguien se le olvidó convocar, de entrada, a las mayas, como sí lo hizo Elvia Carrillo Puerto hace 100 años. ¿Quién dice yo?

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