20 de Septiembre de 2018

Opinión

Para reflexionar

La consigna de los priistas al reparar las calles es que el alcalde Renán Barrera Concha y sus subalternos no pueden con el paquete para bachear.

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Por supuesto que en la política y en todas esas “chunches” hay curiosidades que, la neta, siempre dan de qué reflexionar.

Por ejemplo, a finales de la semana anterior y en el transcurso de la actual, varios de los diputados del Congreso local y regidores del Ayuntamiento meridano, sólo los priistas, decidieron sacudirse la comodidad de los asientos, alejarse del aire acondicionado y, en términos generales, de las sesiones plenarias, no siempre amenas, para irse a “bachear” los cráteres que inundan cientos de calles de la ciudad y que las autoridades municipales no han podido tapar, ni siquiera con algo de “frijol colado”.

Formados en cuadrillas, como si fueran las de los trabajadores del Ayuntamiento que cobran, si acaso, un salario mínimo, los legisladores del tricolor aplicaron una estrategia para visitar colonias y fraccionamientos populares, aquellos donde el voto masivo les favorece; una vez allí, sacaron las palas y las carretillas. Posteriormente regaron el famoso chapopote con piedra molida y así sucesivamente.

La consigna es que el alcalde Renán Barrera Concha y sus subalternos no pueden con el paquete para bachear y entonces, “pensando en la sociedad” (nunca en los tiempos electorales), los tricolores optaron por salir a chambear como una muestra de buena voluntad.

Aunque un poco tarde, “Reni” Barrera reaccionó, ordenó el estampado de playeras azules y con algunos de sus funcionarios salió a bachear calles, lo mismo que los priistas, pero en otras zonas de la ciudad, concretamente donde el blanquiazul es altamente popular. O sea, ambas instancias político-partidistas están en plena batalla por los votos anticipados. Eso sí, miles de elecciones pasarán y los baches allí seguirán.

Otra situación es que los maestros de la Universidad Autónoma de Yucatán, al no recibir su quincena completa, se rebelaron y paralizaron labores el viernes de la semana anterior. Después de más de 20 años, los mentores colgaron mantas en los edificios públicos de la Uady para exigir su bono de “antigüedad” que, en esencia, corresponde al 75 por ciento de su lana quincenal. Y apenas el martes pasado, el Congreso del Estado aprobó con el voto a favor de sus 25 diputados la llamada nueva Ley de Educación de Yucatán que privilegia a los mentores.

PRIMERA CAIDA.- Ya que los diputados y regidores del PRI, así como el alcalde y sus achichincles, están de chambeadores, pues que aprovechen y vayan a pintar casas y a practicar la albañilería en zonas marginadas de la capital yucateca. Chance y alguno de ellos salga mejor que en su trabajo actual.

SEGUNDA CAIDA.- Esos maestros de la Uady que siempre votan a favor de todo lo que les ordena el rector en turno, ahora mostraron que no son simples corderitos. Cuando les dijeron que no había lana completa para irse a botarla toda en “El Buen Fin”, les salió lo bravo, casi como los “flojesores” de la CNTE.

TERCERA CAIDA.- Y con las bondades otorgadas a los maestros (no de la Uady), ¿a quién no le encantaría conservar salario y prestaciones a pesar de que sea pésimo ante los alumnos?

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