23 de Septiembre de 2018

Opinión

Paro en Bachilleres

Hartos de promesas incumplidas, los trabajadores sindicalizados del Colegio de Bachilleres...

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Hartos de promesas incumplidas, los trabajadores sindicalizados del Colegio de Bachilleres iniciaron este jueves un paro escalonado de labores, conflicto de origen añejo que terminó por estallar porque la nueva directora general de los Cobach, Ana Vázquez Jiménez, no sostuvo su palabra de pagar el retroactivo del aumento salarial que debió ser cubierto desde hace meses.

El problema se arrastra desde la anterior administración del Colegio de Bachilleres, que encabezaba el químico Juan Carlos Azueta Cárdenas, al no cubrir este pago obligatorio a los docentes en tiempo y forma.

Al darse cuenta que la administración saliente se fue sin hacer efectivo este pago, en asamblea sindical celebrada a inicios de octubre los profesores del Cobach amagaron con realizar un paro de labores en todo el estado, movimiento que fue desactivado tras la firma de un compromiso con la Secretaria de Educación, Marisol Alamilla Betancourt; el titular de la Sefiplan, Juan Vergara Fernández, y con la directora general de Bachilleres, Ana Vásquez Jiménez.

Allí, las autoridades dieron su palabra de que se cubriría el retroactivo en el mes de noviembre, lo que finalmente no ocurrió, encendiendo la indignación en este sector del magisterio que está en pie de guerra.

Ana Vásquez evidenció su novatez al lanzar un comunicado sobre el tema sin el menor tacto, argumentando que la obligación de pagar puede estirarse hasta el último día del año, lo que fue interpretado por los docentes como una provocación y decidieron cumplir su amenaza, afectando a miles de estudiantes de este sistema en la entidad.

Las autoridades perdieron credibilidad con los docentes que ahora exigen el pago prometido para regresar a las aulas, y no se pueden dar el lujo de dejar crecer el problema con un gremio a la ofensiva y dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para defender sus derechos.

Lo malo es que las deudas con los trabajadores de Bachilleres son solo la punta del iceberg en el sector educativo, donde su titular, Marisol Alamilla Betancourt, reconoció que se arrastran pasivos de retenciones por unos 600 millones de pesos.

Si la presión de los maestros de Bachilleres tiene éxito, muy pronto trabajadores afectados de otros sistemas y áreas educativas podrían seguir el mismo ejemplo, lo que pondría en jaque a los nuevos funcionarios que no están midiendo bien la temperatura en el sector tan delicado.

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