11 de Diciembre de 2017

Opinión

El peatón y sus espacios de circulación

Las aceras de Mérida generalmente no alcanzan ni un metro de ancho en el espacio para el peatón, un ancho en el que apenas pueden caminar a la par dos personas, siempre y cuando no haya vendedores ambulantes.

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Caminar por la ciudad de Mérida, contra lo que debería ser, no es una actividad agradable, excepto en algunos espacios específicos, como el Paseo de Montejo, ya que para caminar por nuestra ciudad hay que aprender a sortear vehículos, postes, rampas, agujeros, escalones, botes de basura, casetas telefónicas y largos espacios sin aceras, amén de otros problemas y obstáculos.

Mérida es una ciudad sin tregua para el caminante, es decir, que no puede distraerse. Las escasas aceras o los espacios que deben ocupar son utilizados con mucha frecuencia como estacionamientos de todo tipo de vehículos. 

Lo que ocurre en nuestra ciudad, que no es el único caso, es que las políticas urbanísticas desafortunadamente se han orientado a construir una ciudad para servir a los vehículos, no para dar seguridad a los peatones.

En la normativa vigente se señalan los anchos mínimos que deben tener las aceras, que son insuficientes para atender las necesidades del peatón y lo cierto es que no ha habido una política integral para dotar a la ciudad de espacios para peatones, tema que esperamos sea abordado por el Implan.

Las aceras, cuando existen, generalmente no alcanzan ni un metro de ancho en el espacio para el peatón, un ancho en el que apenas pueden caminar a la par dos personas, siempre y cuando no haya vendedores ambulantes.

Sin embargo, los problemas que enfrentan los peatones no sólo se deben a la falta de aceras, sino a la ausencia de todo un equipamiento que les permita a todos, incluidas las personas con discapacidad, transitar con seguridad y con comodidad. Adicionalmente, la falta de semáforos peatonales y de iluminación adecuada también hace que el cruce de muchas calles o avenidas, incluso donde existen pasos peatonales, sea toda una hazaña.

La instalación de un sistema de semáforos peatonales, necesario en zonas críticas y de alto riesgo para el peatón, debe ir acompañado de una campaña sobre el uso y respeto de las señales, ya que desafortunadamente, como lo hemos mencionado, los conductores no saben respetar al peatón y éste cruza las calles creyéndose el dueño de “su espacio”.

Por esto, además de construir y equipar adecuadamente todas las aceras, es necesario, va de nuez, fortalecer la educación vial.

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