19 de Septiembre de 2018

Opinión

Peña Nieto y la izquierda latinoamericana

El regreso del PRI a la presidencia de la república se dio bajo circunstancias muy distintas a las de los anteriores gobiernos priistas.

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En los sexenios anteriores a la llegada de los gobiernos panistas al poder, existía una regla no escrita en las relaciones internacionales de México, comúnmente se le denominó la Ley del Péndulo y es relativamente sencilla: a un gobierno que en relaciones internacionales se inclinara por la derecha le habría de seguir un gobierno que internacionalmente optara por la izquierda. 

Esta constante vino a ser olvidada a partir del gobierno de Salinas de Gortari pero todo ello sin dejar de guiñarle el ojo a los gobiernos de izquierda, especialmente a los latinoamericanos, para mantener una aparente independencia ante Estados Unidos. 

Fox y Calderón no sólo dejaron de cultivar buenas relaciones con la izquierda latinoamericana, sino que incluso se opusieron fuertemente a ella; así Fox inició el desencuentro con Cuba cuando ordenó que México votara a favor de la propuesta de Estados Unidos ante la ONU solicitando a Cuba que permitiera la entrada de observadores para certificar el estado en que se encontraban los derechos y libertades de los opositores al régimen cubano; esto sentenció las malas relaciones entre ambos países. Calderón tuvo desagradables intercambios de opinión con Hugo Chávez, quien no dudó en llamarlo “cachorro del imperio”. La lejanía de los gobiernos de izquierda era más que evidente.

El regreso del PRI a la presidencia de la república se dio bajo circunstancias muy distintas a las de los anteriores gobiernos priistas; parece ser que la política internacional de Peña regresa a lo acostumbrado, al menos en los gobiernos de su partido, las actividades del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores dejan ver intentos de acercamiento a gobiernos como los de Venezuela y Cuba con la aparente intención de restañar las heridas que doce años de gobiernos panistas dejaron.

El día 4 de este mes los cancilleres de Venezuela, Elías Jaua, y de México, José Antonio Meade, acordaron iniciar pláticas en 2014 para establecer un acuerdo comercial entre ambos países, colaborando estrechamente para impulsar inversión, comercio, educación, ciencia, cultura y turismo. 

El mismo día el gobierno de Nicolás Maduro anunciaba que fue derribado un avión mexicano, en sus palabras “es un avión que lo conseguimos full de droga, full (lleno), y llegó una comunicación de la Cancillería de México pidiendo explicaciones”. 

Múltiples fuentes aseguran que el avión fue obligado a descender y posteriormente quemado; este hecho  y las declaraciones poco diplomáticas de Maduro han originado que el canciller mexicano Meade haya solicitado el esclarecimiento pleno del caso con apego al derecho internacional. 

Los senadores del PAN han solicitado que México le retire a Venezuela el apoyo para ser integrante del Consejo de Seguridad de la ONU en tanto no aclare plenamente la situación.

El día 2 de este mes Meade y su homólogo cubano Bruno Rodríguez anunciaron la intención de relanzar las relaciones entre Cuba y México. México anunció que condonaba el 70% de la deuda de Cuba, que ascendía a 487 millones de dólares,  cuando durante los gobiernos de Fox y Calderón se llegó incluso a instancias internacionales para tratar de recuperar dicha cantidad. 

Se dejan de cobrar a Cuba casi 341 millones de dólares y la deuda restante de 146 millones se pagará en 10 años, además se anunció que se ampliaba la línea de crédito para impulsar el comercio. Dicho con mayor claridad, Cuba no nos pagó, le perdonamos la deuda y le dimos más crédito para que nos siga comprando y nos deba aún más.

Aparentemente la necesidad del gobierno de Peña de mantener una relativa independencia con respecto a nuestro vecino del norte está dirigiendo la política exterior mexicana a tratar con gobiernos tan desacreditados como los de Maduro y Castro. El precio que el gobierno mexicano tendrá que pagar por esta decisión será el tener que soportar acciones poco claras, declaraciones fuera de tono de gobernantes como Maduro y el tener que perder millones de dólares en deuda no cobrada a Cuba.

Cuando los principales indicadores señalan que la expectativa de crecimiento pasó de 3.5% a menos de 1%, la recaudación del IVA disminuye un 8%, técnicamente se está bordeando la recesión, se incrementa el endeudamiento del gobierno, se promulga una miscelánea fiscal que genera amplio rechazo en la clase media y los grupos empresariales, este tipo de política exterior genera amplia inconformidad y daña profundamente la imagen del gobierno mexicano.

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