21 de Septiembre de 2018

Opinión

Por 'penitentes'

En un video difundido, agentes policiacos de Tekax torturan con un descaro inaudito a Francis Andrey Avila Basto.

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La verdad, ahora hay que aplicar la célebre frase del ilustre José Vasconcelos, uno de los símbolos de la política relativamente contemporánea (y del siglo anterior), cuando al referirse a los “grillos” subordinados del entonces presidente de México, Plutarco Elías Calles, les espetó en la cara: “No los estoy acusando de corruptos, los estoy acusando de pen…”.

Y viene al caso, no de políticos en el más estricto y relajado sentido de la palabra, pero sí de funcionarios públicos como en su momento lo eran varios policías del municipio de Tekax, quienes con lujo de “pentontés”, la semana anterior le practicaron, con singular alegría, la tortura a Francis Andrey Avila Basto, mejor conocido por la “Sultana de la Sierra” como “El Xix”, por considerarlo responsable del delito de abigeato.

Como ya se ha documentado ampliamente en medios de comunicación serios y algunos no tanto, además de redes sociales chismosas y portales –dizque de “periodistas encumbrados”- que tampoco valen un quinto, cinco policías de Tekax: Josué Betuel Tziu Ek, José Manuel Puch Uc, Román Edilberto Montalvo Vega, Rudy Humberto Novelo Tuz y Miguel Antonio Bacab Ku, detuvieron al sujeto y también a su padre; al primero lo llevaron a un sitio apartado –se presume que a la Casa de la Cultura de esa ciudad sureña (qué linda enseñanza cultural prodigan en Tekax; ya ni los “flojesores” de la CNTE)-, lo maniataron y embolsaron su cabeza para intentar sofocarlo y asfixiarlo y así confesara su presunto delito.

En un video difundido por uno de los agentes policiacos que, aparentemente, no participó en la barbarie, se observa y escucha claramente cómo los tipejos de marras le entran a la tortura con un descaro inaudito.

Y, paradójicamente, sobrevino lo mejor: fueron descubiertos en plena fechoría, aunque con argucias legaloides se diga que no estaban en flagrancia. Aquí vale un soberano pepino la flagrancia, simplemente fueron descubiertos con las manos en la masa (o con las pezuñas en la bolsa).

Al final, los cinco agentes del desastre fueron detenidos, por supuesto, ante la presión popular y la evidencia que ni un ciego en las instancias de procuración de justicia y del aparato gubernamental podría ignorar. Ahora viene todo el procedimiento con el nuevo Sistema de Justicia Penal y Oral para darles castigo a estos aberrantes ex funcionarios públicos. Ahora ya no ríen, ¿verdad, zopencos?

PRIMERA CAIDA.- En Tekax no es el primer caso de tortura. En 2010, el migrante yucateco Roberth Tzab Ek fue detenido por policías de aquella comunidad y después apareció muerto. Se sospecha que los agentes le dieron tal golpiza que se les pasó mortalmente la mano. Hasta el momento, cero justicia.

SEGUNDA CAIDA.- En mayo pasado, policías de Temax le propinaron salvaje patiza a William Chan Cob. Acabó muerto en su celda. La justicia también anda ausente.

TERCERA CAIDA.- Y, en Tekax, se graba un vídeo. Los polis merecen la cárcel, no sólo por corruptos, sino por penitentes.

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