21 de Septiembre de 2018

Opinión

Periscope y la cámara infraganti

La semana pasada, Arne Aus Den Ruthen Haag, “city manager” de la delegación Miguel Hidalgo...

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La semana pasada, Arne Aus Den Ruthen Haag, “city manager” de la delegación Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, provocó gran alboroto en las redes sociales por emplear Periscope, el servicio de transmisión de video, para evidenciar en vivo y a toco color, el incumplimiento de diversos reglamentos por parte de los ciudadanos. 

Como era de esperarse en nuestro político país, el “escándalo” llegó al punto de tratar el respeto a los derechos y privacidad de los ciudadanos, y se acusó al nada discreto funcionario capitalino @arnemx de atentar contra la sociedad, las buenas costumbres, y hasta del derecho humano a meter la pata. Tal vez, sólo tal vez, podemos dar la razón a los quejosos en que sí, sí es vergonzoso que nos “balconeen” en público. Pero nada más. 

Las preguntas están a la orden del día. ¿Un funcionario tiene derecho a hacer lo que Den Ruthen Haag? Sí, y no. Pues en nuestro encantador país, lo que no está prohibido expresamente se puede hacer, aunque no haya ley o reglamento que lo respalde. ¿Hasta qué punto las redes sociales pueden emplearse para destapar corruptelas? ¡En todo momento y lugar! Pues tal es el mejor uso que podemos darle a estas herramientas digitales, especialmente en tiempos electorales. ¿Los videos en Periscope pueden usarse como prueba ante un juez? Técnicamente no, pues en esta red social, las grabaciones expiran pasado un día y, por tanto, todo el escándalo queda en agua de borrajas. 

¿Dónde está realmente el debate por este caso en particular? De entrada, para quien escribe estas líneas, es un problema menor, un asunto que no debió ser tan mediatizado, porque a fin de cuentas, las redes sociales “pertenecen” a todos, seamos funcionarios, periodistas o ciudadanos. Para muchos usuarios de Twitter, @arnemx “invadió” el coto de caza de la ciudadanía. Hasta hace poco, las redes sociales se han movido al son que la gente toca, no para beneficio o usufructo de los políticos, e incluso en esta columna, se ha pugnado porque seamos nosotros, los ciudadanos ajenos a las esferas del poder, quienes marquemos el ritmo y evolución de las redes sociales. Pero Den Ruthen no lo vio así. 

Se atrevió a emplear una herramienta a favor de la autoridad, pero independientemente de si nos guste o no, lo cierto es que la razón está de su parte. ¿Por qué molestaron tanto sus operativos en Periscope? Porque puso en evidencia a los usuarios del montón como lo que realmente son: ciudadanos hipócritas que claman en internet por sus y los derechos de “Juan Pueblo”, pero son incapaces de cumplir con las obligaciones que su disfrute ameritan. 

Si queremos que las redes sociales sigan dentro de nuestra esfera de influencia, tenemos la obligación, tal vez no de aplaudir las acciones del funcionario capitalino, pero sí de ver con interés el uso que le dio a Periscope, pues a diferencia de muchísimos ciudadanos, notó y supo usar la instantaneidad de este servicio: puso en evidencia, al menos durante 24 horas, a quienes no cumple con la ley. 

Cierto, fue un instante que no ameritó más que una multa por la infracción cometida y ya, pero en nuestros tiempos digitales e inclinados al “qué dirán”, ese brevísimo momento fue suficiente para sentirse marcado y evidenciado, igualito a cuando se destapan las corruptelas de los gobernantes, y cuando eso pasa, ¿qué acaso no aplaudimos a los valientes que tomaron el video, sacaron el pantallazo al “tweet” o compartieron la foto en Facebook? Los usuarios de redes sociales, los ciudadanos de a pie, somos mejores que los políticos o burócratas coludidos en malas prácticas. No caigamos en las mismas prácticas que estos, como esa que llegó a sonar en las noticias, de gente pidiendo que creen leyes para la regulación de Periscope. 

¡Por el @_3spirituSanto! ¿Pues no acaso se despotricó contra la #LeyFayad? No señores. Internet es libre y para que siga así, somos nosotros quienes debemos dar el ejemplo haciendo buen uso de estas herramientas que, hoy más que nunca, nos dan la posibilidad de poner bajo la lupa a los funcionarios… pero no olvidemos que ellos también pueden hacerlo.

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