21 de Septiembre de 2018

Opinión

Pies secos, pies mojados

La reciente derogación de la directiva estadounidense sobre migración cubana conocida como “Pies Secos, Pies Mojados”, es...

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La reciente derogación de la directiva estadounidense sobre migración cubana conocida como “Pies Secos, Pies Mojados”, es la respuesta de un antiguo reclamo de múltiples naciones del hemisferio y de los amantes de la democracia y los derechos en el mundo entero. 

La regulación permitía que los cubanos recibieran estatus de “amparados” o “parole” desde que tocaran suelo estadounidense, privilegio que derivó en un abuso de migración que afectó ostensiblemente la economía del sur de la Florida. 

Es contrastante ver a cubanos de pleno derecho en Estados Unidos viviendo la seguridad social a años de arribar a ese país y a mexicanos en zozobra por una inminente deportación mientras trabajan arduamente. 

El inmediato efecto secundario de esta medida es el cierre a soldadura de la única válvula de escape de los cubanos.

Es mucho más sencillo escaparse de un país en el que resulta imposible vivir, e ir a la nación más desarrollada de la tierra. 

El acorralamiento de millones de cubanos que han quedado automáticamente contra la pared es un hecho que La Habana no contempla en su entera magnitud. 

Este cierre de vía de escape y la agonía de la inyección en vena del petróleo venezolano bien puede ser el tiro de gracia a la economía cubana. 

Las proyecciones económicas oficiales, que de por sí suelen ser muy maquilladas, auguran un 2017 muy calamitoso para la economía de la isla. 

El déficit de importaciones de La Habana supera el 65% sobre exportaciones y este nuevo escenario reduce las remesas desde los Estados Unidos a Cuba. 

Para tener una idea: de cada dólar que ingresa La Habana por concepto de turismo, 60 centavos vuelven a salir de Cuba para comprar insumos de hotelería. 

La destrucción de la planta productiva por la destartalada economía redujo a cenizas una otrora próspera base industrial y de servicios. 

El daño a Cuba, tardará decenios en alcanzar los niveles de 1958. 

La derogación del estatus migratorio especial para cubanos no hará sino empeorar las condiciones de vida de la población.

Muchos cubanos esperan con ansia e infantilismo la toma de protesta de Donald Trump con el sueño de que éste reinstaurará el estatus migratorio, pero esperar esto de un presidente antinmigrantes es absurdo. 

De hecho, debe pasar todo lo contrario, un cierre aún más estricto a la válvula de escape de cubanos y deportaciones masivas que ya alcanzan la cifra de las decenas de miles a punto de llevarse a cabo.

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