17 de Octubre de 2018

Opinión

¿Por qué Casta?

La semana pasada les escribía sobre los enojos de la “casta” política, es decir de los miembros de los partidos de nuestro país, sus enojos, sus frustraciones...

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La semana pasada les escribía sobre los enojos de la “casta” política, es decir de los miembros de los partidos de nuestro país, sus enojos, sus frustraciones, su falso y exagerado patriotismo, cuando hay críticas a su gestión por la opinión pública internacional y nacional.

Me cuestionaban por el calificativo de “casta”, les respondía, con algo simple, “así se ven ellos”, en ocasiones, se perciben como superiores a los ciudadanos, sí, a esos que más o menos cada tres años, son convocados por el sistema político, para elegir a este selecto grupo. Pero también la respuesta a quienes me hacían la pregunta sobre la “casta”, iba en lo estricto, en lo que dice la Real Academia Española de la Lengua, vamos allá: la primera definición, Ascendencia o Linaje. Se usa también referido a los irracionales; en segundo término, En la India, grupo social de una étnica mayor, que se diferencia por su rango, que le impone una endogamia y donde la pertenencia es un derecho de nacimiento;  también como una tercer definición, se dice, En otras sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc; seguro estas definiciones, le trajeron a la mente a uno o varios políticos de la ciudad o estado en el que se encuentra. 

En ese mismo orden de ideas, he observado los movimientos de Marcelo Ebrard (miembro de la casta), ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien después de haber sido señalado por la comisión que investiga el caso de la línea 12 de metro, (que por cierto, sigue sin funcionar al 100 por ciento, por errores en su diseño, construcción, trenes, conflicto de intereses, etc), historia ampliamente comentada, pues bien, al ser desechado por el partido que lo cobijó 10 años (PRD), después de haber sido también militante del PRI, encontró cobijo en la figura del partido Movimiento Ciudadano, quien lo inscribió como candidato a una diputación por la vía plurinominal, todo con miras desde mi opinión,  a obtener el tan anhelado fuero constitucional (aunque él diga que no), para librarse de las consecuencias que seguramente se le fincarán por tan escandaloso caso, pero para cuando eso suceda, contará con inmunidad, esa misma que los ciudadanos tienen prácticamente vetada.

Pero lo de Ebrard no es el único caso en la historia de nuestro país, hay miles de ejemplos en donde por el simple hecho de ser político (de cualquier partido), pueden actuar con impunidad, porque al final, la realidad es que entre ellos se protegen.

Por eso se da la idea de que es imposible que  no nos demos cuenta de que la llamada democracia ha entrado en un proceso de transformación retrógrada que es totalmente incapaz de parar e invertir, y cuyo resultado, todo hace prever que es su propia negación, así lo conceptualizaba una de las mentes más brillantes que he conocido, José Saramago. 

¡Qué la pluma siga girando!

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