Por una Mérida para todos

El modelo de desarrollo urbano de una ciudad se debe concretar en la integración de los espacios públicos, de las actividades económicas y de los servicios.
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La definición del desarrollo urbano de una ciudad a largo plazo debe enmarcar sus propuestas en las ideas y conceptos de una ciudad contenida, que crea lugares definidos con cualidades propias dentro de límites que se perciben claramente y se respetan; cercana, es decir, una ciudad en la que sus habitantes conviven en la diversidad social y cultural y disfrutan de la cercanía de los satisfactores; ordenada, es decir, una ciudad en la que se minimizan los conflictos de los usos del suelo y se crean condiciones que fortalecen la economía y la distribución equitativa de servicios de calidad; y comunicada, creando las condiciones para que todos sus ciudadanos puedan acceder eficientemente a los servicios, al empleo y a los espacios de ocio y convivencia.

El modelo de desarrollo urbano de una ciudad se debe concretar en la integración de los espacios públicos, de las actividades económicas y de los servicios, con una adecuada conectividad, un sistema vial integral, que aloje un sistema de transporte adecuado para todos sus habitantes, que satisfaga todas sus necesidades, y un concepto de vivienda que permita su densificación en condiciones de equidad.

Para alcanzar estos objetivos, enmarcados en el bien común y la calidad urbana, es necesario un marco normativo adecuado, por lo que tenemos que acordar, sociedad y gobierno, un orden de gestión urbana, que abarque: la regulación urbana, con instrumentos claros, eficaces y fáciles de cumplir, para garantizar la calidad de la ciudad; de planeación urbana, en un marco de visiones consensuadas a largo plazo que orienten y regulen el desarrollo equitativo y seguro; la promoción urbana, para elaborar, concretar y evaluar proyectos urbanos de conjunto, estratégicos, detonadores y de interés general; y, lo más importante, la imaginación urbana, acordando nuevos escenarios, nuevas ideas de ciudad, que consideren la imaginación colectiva y propicien una participación amplia y efectiva de la sociedad.

En este contexto, el tema central es la ciudad posible, la ciudad que realmente podemos gestionar y construir, con todo lo que integra la ciudad deseada por todos, y que seamos capaces de concretar a corto plazo. 

Estamos comenzando. Sigamos juntos.