21 de Septiembre de 2018

Opinión

Por una Mérida saludable

El concepto de ciudades saludables es una iniciativa que desde el siglo pasado ha movido el desarrollo de muchas urbes...

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El concepto de ciudades saludables es una iniciativa que desde el siglo pasado ha movido el desarrollo de muchas urbes a escenarios que permiten asegurar su desarrollo sostenible, antes que nada, en un universo de salud para todos. Las ciudades son organismos de alta complejidad que viven, respiran, crecen y cambian continuamente. Una ciudad saludable es aquella que permanentemente mejora su entorno y amplía sus servicios y sus recursos para impulsar la convivencia y el apoyo creciente entre todos sus ciudadanos, para construir un mejor marco de desarrollo en beneficio de todos. 

El concepto de ciudad saludable tiene una serie de recomendaciones, que al seguirse conducen a escenarios de bienestar y con futuro, las cuales proponen tener un entorno de alta calidad, limpio y seguro, estable y sostenible, construir una sociedad comprensiva y sin explotación, asegurar la participación de la sociedad en la toma de decisiones de su desarrollo, asegurar la satisfacción de todos sus habitantes, impulsar una economía diversa, vital e innovadora, fomentar la conexión con el pasado y los valores patrimoniales, compatibilizando pasado y futuro, y asegurar un universo urbano saludable, con servicios sanitarios seguros para todos, reduciendo la presencia de enfermedades.

Los proyectos inherentes a una ciudad saludable deben estar presentes en los programas de gobierno, impulsando y considerando nuevas propuestas en materia de salud urbana; hay que innovar permanentemente en materia de salud, y es aquí en donde es indispensable mejorar los servicios integrales en torno al agua, ya que tanto en su suministro, como en su desalojo, estamos lejos de un escenario saludable. Recibimos en nuestros hogares agua que no es potable, que simplemente está desinfectada, y carecemos de una normativa que asegure el correcto manejo de las aguas residuales.

Todo esto implica la participación de los tres niveles de gobierno en comunión con la sociedad, para acordar escenarios que permitan hacer de Mérida una ciudad saludable. Cada día que pasa sin asumir estos compromisos es un enorme retraso cuyos costos pueden ser, en ciertos escenarios, impagables. Vayamos todos de la mano por una Mérida saludable y sostenible.

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