Premios Ariel 2016

El ídolo de México, Pedro Infante, estuvo nominado al Ariel varias veces, pero, al no ganar, decide no ir más a la ceremonia.

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Desde hace tres años tengo la fortuna de colaborar con la compañía Teatro de ciertos habitantes, una de las compañías mexicanas con más proyección en el extranjero. Los procesos del director Claudio Valdés Kuri están siempre llenos de aprendizaje. Es así que cuando me llamó a escribir el guión de la ceremonia de los premios Ariel 2016 no dudé en aceptar. El compromiso incluía irme a la ciudad de México por 4 meses a estudiar la historia de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Encontré increíbles anécdotas, comparto dos de ellas:

Doña Sara García, ganadora del Ariel  a mejor  coactuación femenina, se quitó los dientes y se hizo fracturar una rodilla para usar de manera natural el bastón. A pesar de tener una vasta carrera en el cine mexicano, Doña Sara ganó un solo Ariel  por la película La tercera palabra.  El ídolo de México, Pedro Infante, estuvo nominado al Ariel varias veces, pero, al no ganar, decide no ir más a la ceremonia.  En 1956 gana el premio y lo recibe en su casa, en pijama. Con Tizoc ganó el Oso de Plata de Berlín como mejor actor. Este premio lo obtuvo de manera póstuma y fue recogido por el productor Antonio Matouk, quien dio a conocer a los asistentes al festival que Pedro Infante había fallecido, el público se puso de pie y le brindó un minuto de aplausos. 

Este año el Ariel de oro será para la icónica actriz Rosita Quintana. Yo veía a Rosita en aquellas películas en blanco y negro, vi a Pedro Infante cantarle al oído y la vi bailar junto a Tin Tan en Calabacitas tiernas. A idea del director, escribí  la trayectoria de Rosita en versos octosílabos, que servirán para homenajearla esa noche. Si alguien le hubiera dicho a la niña que fui, sentada frente al televisor, admirando a Rosita Quintana: un día vas a conocer a esa actriz y vas a escribir para ella, yo no lo hubiera creído.  

El 28 de mayo a las 20:00 horas, en el Auditorio Nacional, será ese día y la niña que fui se sentirá orgullosa del largo camino andado porque le ha permitido aprender y conocer a gente extraordinaria. He visto las películas nominadas este año; algunas muy crudas, pero todas ancladas en nuestra realidad. Agradezco a Dolores Heredia, presidenta de la Academia, permitirme ser parte del equipo. Pero, sobre todo, le agradezco a Claudio Valdés Kuri vivir la experiencia de un espectáculo de esa magnitud y aprender que a veces los procesos artísticos necesitan extraer lo emocional para convertirse en una experiencia placentera y significativa.

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