12 de Noviembre de 2018

Opinión

Prensa y vida digital: primeras señales de vida

The New York Times, como la mayoría de los periódicos, enfrentó el surgimiento de internet apostando por un modelo de gratuidad.

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Sería una tontería celebrar de más o creer que se ha encontrado una solución. Pero después de muchos años de andar contando pérdidas, un par de noticias en esta semana podrían ser pistas, pequeños signos del futuro posible para el afligido periodismo mundial.

Primero: The New York Times informó sus resultados anuales y dio a conocer un dato que es histórico para el Times: por primera vez sus ingresos por circulación fueron mayores a sus ingresos a publicidad.

“Los ingresos por circulación crecieron un 10.4 por ciento, a 952.9 millones (de dólares), principalmente por el crecimiento en las suscripciones digitales y el aumento de los precios del impresión. La publicidad en el año disminuyó un 5.9 por ciento, a 898.1 millones.

“El número de suscriptores de pago en el sitio web, e-reader y otras ediciones digitales de The Times y el International Herald Tribune llegó a casi 640 mil a finales del cuarto trimestre, un aumento del 13 por ciento respecto al tercer trimestre de 2012. Suscripciones digitales a The Boston Globe y BostonGlobe.com también crecieron, en un 8 por ciento, a cerca de 28 mil suscriptores.

“La voluntad demostrada de los usuarios de aquí y de todo el mundo para pagar por el periodismo de alta calidad, por el que The New York Times y otros títulos de la compañía son reconocidos, será un elemento clave en la estrategia de crecimiento que estamos desarrollando en la actualidad y de la cual tendré mucho más que decir más adelante en este año”, dijo Mark Thompson, presidente y director ejecutivo de The Times Company.

Aunque el diario está lejos de haber solucionado todos sus problemas —de hecho, esa misma semana anunció una nueva ronda de recortes de personal— los números que conocimos esta semana son el esperanzador primer resultado del cambio de estrategia. The New York Times, como la mayoría de los periódicos del mundo, enfrentó el surgimiento de internet apostando por un modelo de publicidad digital y de gratuidad de los contenidos para los usuarios. Los lectores se mudaron a internet, abandonaron poco a poco el impreso; a ellos los siguieron los anunciantes con menores presupuestos para lo digital.

Hace dos años, después de muchos más de pérdidas, The New York Times decidió dos cosas basadas en un principio: cobrar por lo que hacía. Instaló un sistema de suscripciones digitales para acceder a su contenido en la red y en dispositivos móviles; y aumentó el costo de sus suscripciones impresas, así como de su periódico en la calle.

El año pasado la publicidad para el impreso, que incluye The New York Times, el Boston Globe y The International Herald Tribune, se contrajo un 5.6 por ciento y los ingresos por publicidad digital a través de la compañía subieron un 5.1 por ciento. Los ingresos por circulación crecieron un 16.1 por ciento.

The New York Times parece haber encontrado su ruta. El camino será largo, pero hay esperanza.

La segunda noticia es el acuerdo entre Google y la prensa francesa, sancionado por el gobierno galo. Años de enfrentamientos en donde la prensa, con razón, pedía a Google parte de los beneficios que obtiene el buscador por su contenido, el cual indexa, clasifica y “vende a anunciantes”, lo que le pagan.

Según Eric Schmidt, de Google, el acuerdo está construido en dos etapas:

“En primer lugar, Google ha acordado la creación de un fondo de 60 millones de euros para la innovación en publicaciones digitales y apoyar las iniciativas de transformación digital para los lectores franceses. Segundo, Google va a profundizar nuestra asociación con editores franceses que ayuden a aumentar sus ingresos en línea utilizando nuestra tecnología de publicidad”.

El fondo de 60 millones estará a cargo de Google en un periodo de tres años. Cerca de 150 miembros de los sitios web de la asociación IPG serán elegibles para su presentar proyectos. El fondo será administrado por un consejo de administración, que será integrado por representantes de la prensa, Google y expertos independientes.

En cuanto a la parte comercial del pacto, menos publicitada pero, por lo menos, tan importante como el fondo mismo. Utilizando una amplia gama de herramientas que van desde plataformas de publicidad a los sistemas de distribución de contenido, Google quiere aumentar su negocio con la prensa en Francia y en otras partes de Europa, y ya entendió que solo lo logrará si comparte los beneficios con los creadores de contenidos.

La prensa en México ha vivido en una burbuja, sin que la crisis que tiene en jaque a periódicos y periodistas en el mundo la haya afectado demasiado. Es una ilusión pasajera, provocada, sobre todo, por la distorsión que produce en la industria la enorme cantidad de dinero que de manera discrecional reparte el sector público. Pero ambas cosas, el dinero y la discrecionalidad, se han ido reduciendo y tenderán a desparecer, y el periodismo mexicano tendrá que enfrentar el fenómeno mundial.

No estaría mal ir tomando notas de lo que pasa en otras partes.

Twitter: @puigcarlos

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