21 de Agosto de 2018

Opinión

¿Qué clase de vecinos somos?

Aprender a vivir en comunidad requiere de voluntad y disposición para crear un ambiente agradable y divertido.

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Donde vives, ¿conoces a quienes te rodean? ¿Sabes quiénes son tus vecinos? La sociedad yucateca se caracteriza por saber de quiénes está rodeada, de hecho nos autodenominamos chismosos por saber la vida y el santo de todos; casi casi creamos las actuales funciones del Facebook antes de existir internet. 

Es de mucha utilidad ayudar al vecino que está enfermo y telefonear a sus hijos para que lo vayan a ver, llamar a la policía cuando escuchas ruidos extraños en la casa de al lado y sabes que se fueron de viaje o cuando se te acabaron las tortillas o los huevos y mandas a tu hijo a pedirle prestado a doña Chuchita.

Es un ejemplo de la utilidad de conocerse, platicar y formar grupos de vecinos, practicada desde mucho antes de existir el Whatsapp.

En la actualidad, aun existiendo más tecnología, se vive una falta de interés por conocer al de al lado o al de la esquina; la comunidad se hace vía el “wats”, que, lejos de unir y conocerse unos a otros, sólo provoca más y más distanciamiento, sirve de ring para ventilar las inconformidades que antes se platicaban cara a cara.

Ahora resulta que este invento arma con guantes para tener los raunds necesarios de acuerdo con el gusto de cada contendiente; el motivo del reto es lo de menos, desde aquel vecino que se queja de que existan perros callejeros y que alguna vecina de noble corazón les dé agua para mitigar este “agradable” calor de 40 grados y que incentiva la presencia de más perros, hasta manifestar inconformidad de manera “sutil” al descubrir que existe una “sonámbula” que por la noches sale de su casa y de manera sigilosa deja la basura de su baño en el basurero del vecino de la esquina, la vecina que se siente atacada por gato o perro que se encuentre en la calle y desea que estén tras las rejas de cada casa, ya que expresa su preocupación por temer que con su “agresividad” ataquen y acaben con toda la infancia de la zona, ¿y qué me dicen de la vecina que ofrece sus servicios para “apoyarte” en una cuestión jurídica y te termina robando?

Pero sobre todo, ¿qué pasa con el vecino de hoy? No importa de dónde sea originario, ni desde cuándo viva cerca de ti.

Aprender a vivir en comunidad requiere de voluntad y disposición para crear un ambiente agradable y divertido. Siendo sincera, extraño a mis vecinos de la infancia, que si bien están muy lejos de ser perfectos estaban pendientes de uno. Ahora pienso: ¿qué clase de vecina soy? Y te pregunto: ¿qué clase de vecino eres?

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