21 de Julio de 2018

Opinión

Que ese pacto no es con Dios...

Pero las partes opositoras al gobierno, PAN y PRD, se levantaron el lunes de la mesa como una medida de presión electoral y reivindicación interna, sin calcular que Peña Nieto les respondería.

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Eres todo lo que me ocurre. Florestán

Cuando en agosto del año pasado daban los primeros pasos hacia la construcción de lo que luego sería el Pacto por México, partieron del supuesto del Pacto de La Moncloa, en España, el puente que les permitió transitar de la dictadura a la democracia, lo que hoy se ve normal, pero en los días de Franco se veía como un imposible.

La clave de aquellos acuerdos radicó en que públicamente podían discutir y decirse de todo, excepto en temas centrales, lo que creó una base de certidumbre para aquel tránsito incierto y lleno de riesgos.

Aquel gran pacto entre las fuerzas políticas españolas que nunca se habían sentado a la misma mesa, al contrario, llegaron llenos de agravios históricos, tuvo su secreto en respetar los acuerdos en torno a las diferencias de base y dejar las políticas de coyuntura.

Y me podrán decir que se desgastó, lo que es verdad, pero nadie me podrá argumentar que no funcionó.

Desde aquella inspiración de La Moncloa, aquí se construyó el Pacto por México, un hecho insólito en la historia política de México y no se diga de la reciente, donde la confrontación ha sido la constante y los acuerdos la excepción.

Dicho Pacto mandó, primero, un mensaje de unidad política dentro de las diferencias, claro, si no fueran diferentes el acuerdo no tendría valor y, luego, permitió lograr las primeras grandes reformas propuestas por el presidente Peña Nieto: la educativa, la de telecomunicaciones.

Y avanzar en la financiera, la hacendaria y la energética, de acuerdo con el documento firmado el 2 de diciembre del año pasado.

Pero las partes opositoras al gobierno, PAN y PRD, se levantaron el lunes de la mesa como una medida de presión electoral y reivindicación interna, sin calcular que Peña Nieto les respondería cancelando todos los actos públicos del Pacto, lo que los llevó a reconsiderar y a sentarse, ayer mismo, con el secretario de Gobernación y relanzarlo a partir de la crisis.

Yo estoy convencido de que el Pacto por México no ha muerto.

Pero, también, de que en política no hay pactos para siempre.

retales
1. ROUND. Un reflejo de cómo influyen las campañas políticas en el Pacto por México fue la rijosidad entre senadores, inter pares, en la comparecencia de Rosario Robles en el Senado;

2. VIOLENCIA. Le hablaba ayer aquí de la impunidad embozada, cuando por la tarde se dio un jornada de violencia nunca vista en una manifestación: durante casi tres horas seguidas, maestros de Guerrero vandalizaron sedes de partidos en Chilpancingo sin que la policía interviniera; y

3. PARÍS. Es muy interesante que el presidente Peña Nieto haya designado como su representante ante la OCDE a Dionisio Pérez Jácome, ex secretario de Comunicaciones de Felipe Calderón. 

Nos vemos mañana, pero en privado

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