23 de Octubre de 2018

Opinión

Que informen de sus muertos

Las dependencias de gobierno olvidan que deben proveer a los medios la información que debe conocer la sociedad.

Compartir en Facebook Que informen de sus muertosCompartir en Twiiter Que informen de sus muertos

Uno de los aciertos del primer gobierno panista fue la creación, en 2002, del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), que poco a poco va empoderando a la sociedad vía la información y transparencia del gobierno. 

El camino no ha sido fácil, aún hay dependencias que insisten en ocultar datos, cifras, estadísticas y todo aquello que los gobernados debemos saber. Al principio se negaba la información con un “no tenemos esos datos” o “no hay registros”; ahora tienen la obligación de acopiarlos y ponerlos a disposición del público, con las excepciones que marca la ley.

Que se ha abusado de ese derecho, sin duda. Y aquí una muestra: el pasado 8 de abril, Milenio Novedades publicó el caso de José Luis Moyá, el ciudadano que más pregunta al gobierno y que ha impuesto récord en el IFAI, con mil 100 solicitudes de información y 600 recursos de revisión. Dice que pregunta todo lo que se le ocurra, con alias como "Winnie Pooh" o "Supermán".

Admitió ante diputados -compareció ante comisiones porque quiere dirigir al IFAI- que utiliza varios nombres para cobrar en diferentes dependencias, a fin de hacerse pasar como una especie de verificador anticorrupción en los procesos de licitación, y por ello se asume como “el campeón de la transparencia”. 

Comentamos lo anterior porque el IFAI acaba de “ordenar” al Ejército que informe a un particular la estadística de militares fallecidos por cualquier causa, desglosada por fecha, estado y sexo, de septiembre de 2012 al 6 de enero de 2014. No sabemos por qué se le negó ni para qué alguien quiere esos datos.

Asimismo, con la reciente caída de dos aeronaves de la Armada –una avioneta en Tamaulipas con saldo de dos muertos, y un helicóptero en Michoacán, sin fallecidos, el 10 y 14 de abril, respectivamente–, la Secretaría de Marina sólo emitió un tuit en el segundo caso y escuetos boletines. Por otras fuentes nos enteramos de los nombres de los fallecidos.

Las dependencias de gobierno olvidan que deben proveer a los medios la información que debe conocer la sociedad. Si todos lo hicieran, el IFAI no existiría... y tampoco los pedigüeños como José Luis Moyá.

Anexo “1”

El 21 de abril… de 1985

El próximo lunes 21 de abril se cumplen 100 años de la heroica defensa del puerto de Veracruz ante la invasión de marinos estadounidenses, por parte de ciudadanos y cadetes de la Escuela Naval Militar. El comodoro Manuel Azueta Perillos, el teniente José Azueta Abad y el cadete Virgilio Uribe Robles son los héroes de la Armada de México, como lo son los Niños Héroes de Chapultepec para el Ejército.

Quienes pertenecen (o pertenecimos) a la Armada, en algún año han participado en la ceremonia conmemorativa del 21 de abril de 1914. Un servidor recuerda en particular la de 1985, cuando nos preparábamos para obtener el grado de oficial en la Escuela Escala de Mar del Centro de Capacitación de la Armada (Cen-Cap), precisamente en el puerto de Veracruz.

Integrábamos la Sección de Honores encargada de la salva de honor, al mando de un Teniente de Fragata de Infantería de Marina con gran parecido a Vicente Fernández, en verdad no recuerdo el nombre.

Fueron horas y horas de prácticas, pero no acababa de salir uniforme el disparo luego de la voz ejecutiva de ¡Fuego! Incluso el mismo día se practicó por la mañana frente al director del Cen-Cap, el entonces Contralmirante Jorge Vega Camacho… y no salía.

Y llegó la hora. Aproximadamente a las once de la mañana, ya en la ceremonia oficial, a dos calles de nuestra escuela y frente al entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, nuestra compañía hizo el ridículo: se fueron tres tiros; tres compañeros se adelantaron y jalaron el llamador de sus mosquetones.

Ocho días de arresto a toda la Sección fue el castigo. Dos días después nació mi primera hija, Janet, en el Hospital Naval de Veracruz. Por eso, ¿cómo olvidar este acaecimiento en mi travesía por mi querida Armada?

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios