13 de Diciembre de 2017

Opinión

Que no, que "siempre no" creceremos 6%

Dijo Hacienda y su titular Luis Videgaray que México crecerá a una tasa de 3.5 %, acorde a lo que estiman analistas reputados y en línea con lo que está ocurriendo en el mundo desarrollado

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Llama la atención que prácticamente nadie ha alzado la mano para señalar que en el paquete económico para 2013 entregado por la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados se plantea un crecimiento económico muy por debajo de lo que prometió el ahora presidente Enrique Peña Nieto durante su campaña.

Dijo Hacienda y su titular Luis Videgaray que México crecerá a una tasa de 3.5 %, acorde a lo que estiman analistas reputados y en línea con lo que está ocurriendo en el mundo desarrollado: la crisis fiscal en Estados Unidos y el problema recesivo en Europa. Es cierto, es realista, es adecuado y, de alguna manera, nos deja mejor parados que el resto del mundo.

Pero la nota disonante es que Peña prometió llegar a un crecimiento económico anual de hasta seis por ciento, y de ello hizo su obsesión en el discurso de la campaña. Todo mundo le creyó.

Para que el Presidente que inicia pueda, efectivamente, entregarnos un crecimiento de 6 por ciento en promedio anual, y dada la estimación de 3.5 por ciento con la que fue presentado el paquete económico, se requeriría que de 2014 en adelante forzosamente se logre una tasa de 6.5 por ciento. De esa manera el promedio anual sexenal arrojaría un 6 por ciento, ya que partiremos de una base mucho menor en 2013. Y, si no ocurre así, estaríamos ante el primer incumplimiento de la presente administración.

Es curioso que casi nadie haya levantado la mano al respecto. Solo Armando Ríos Piter puntualizó adecuadamente que el tema era preocupante porque la lógica con la que se estaba planteando era “inercial”.

Luis Videgaray está haciendo un trabajo técnicamente impecable (el déficit cero es un gran acierto que le da flexibilidad a las finanzas públicas si se presenta una situación de choque externo). Pero sería útil para la ciudadanía, sobre todo al inicio del sexenio, que él mismo explicara cómo lograremos el promedio de crecimiento prometido partiendo de un 2013 cuyo dato no será particularmente destacado.

Quizá llegó la hora de que los mexicanos comprendamos, de una vez por todas, que el desempeño de la economía no depende del Presidente que elijamos, sino de la interconectividad extrema que existe entre las variables de la globalización.

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