24 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Quiénes para la capital?

Por el peso de los antecedentes, el candidato del PRI a la presidencia municipal de Othón P. Blanco es el próximo alcalde...

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Por el peso de los antecedentes, el candidato del PRI a la presidencia municipal de Othón P. Blanco es el próximo alcalde, ya que este partido tiene todos los hilos del proceso bajo control, desactivando con mucha anticipación la menor insinuación de amenaza. Por ello, cuando llega el momento, las maniobras y definiciones en el Tricolor son lo único que atiende la colectividad, por ser la única palabra válida.

Cuesta imaginar a un alcalde emanado de otra fuerza ajena al PRI. Y cuesta porque el habitante de este municipio sólo ha conocido autoridades de este partido, desde antes de que Don Mariano Angulo Basto tomará el bastón de mando en 1975.

El PRI es un partido que domina a placer cuando está en juego la alcaldía capitalina, ya que con mucha anticipación los nombres de sus figuras más llamativas son materia de comentarios en reuniones y encuentros casuales.

No detecto en esta ocasión un escenario diferente, ya que el PRI tiene todo a su favor para conservar la alcaldía instalada en Chetumal, a menos que algún partido de oposición tome en serio la competencia.

Y mientras el PRI sea un ejército letal con las últimas novedades en armamento, la aparición de oponentes pata rajada con arco y flecha no puede provocarles la mínima sombra de tensión, de ahí que sea tan amplio el abanico de opciones para relevar a Eduardo Espinosa Abuxapqui.

Retirado de esta batalla Angel Rivero Palomo –próximo rector de la Universidad de Quintana Roo (UQROO) –, queda un puñado de posibles entre los que destaca el insistente retador Pedro Flota Alcocer, quien pretende saltar desde el liderazgo absoluto del Congreso local.

Pedro Flota ya admitió sus aspiraciones en el programa radiofónico Contrapunto Radio que conduce Jonathann Estrada. El líder de todas las bancadas en el poder legislativo aclaró que la suya no es una obsesión, sino una aspiración válida que anida en todo buen chetumaleño.

El ex director del zoológico Payo Obispo (Chetumal) ha demostrado que no es dominado por el berrinche cuando la presa es obsequiada a otro cazador, como ocurrió cuando Andrés Ruiz Morcillo, Carlos Mario Villanueva Tenorio y Eduardo Espinosa Abuxapqui fueron los ungidos.

Tampoco hay que descuidar a Luis Alamilla Villanueva, quien ha desarrollado una efectiva labor a nivel de campo como una de las figuras más destacadas de la agrupación Fuerza Social, afín al PRI.

Luis Alamilla lleva mucho camino recorrido, y sus encuentros con othonenses no son dominados por el escandaloso oportunismo, ya que mantiene un contacto directo con las familias y grupos de jóvenes, quienes ya lo ubican muy bien.

A diferencia de otros, nada se le puede reprochar a Luis Alamilla, quien tomó con filosofía la decisión del alcalde capitalino Abuxapqui, quien prefirió colocar como Secretario General a Jorge Aguilar Cheluja, su hijo político.

Alamilla había coordinado la campaña de Abuxapqui y tomó con mucha frialdad esta helada negativa, ya que la vida sigue y obsequia sus lecciones.

Las penurias de la oposición en Chetumal

Muy amplio el abanico en el PRI, mientras la oposición sigue en crisis de figuras y no ha hecho un alto en el camino para evaluar la situación. En el caso del PAN, dos deserciones de chetumaleños han sido devastadoras: Wadi Amar Shabshab y José Hadad Estéfano.

Wadi Amar fue candidato a la alcaldía capitalina en 1999 y a partir de 2000 fue senador de primera minoría. Desde su escaño tuvo un desempeño sobresaliente, ya que a diferencia de otros no llegó a calentar el sillón.

Recordemos que en el proceso local de 1996 como candidato a diputado local por el segundo distrito provocó pesadillas en el primer círculo del gobernador Mario Villanueva Madrid, quien dio luz verde a una campaña negra que obligó a Wadi a abandonar el proceso, dejando el camino libre al profesor priista Jorge Mario López Sosa.

Desalentado Wadi por el rumbo suicida de su partido, no refrendó su militancia y se marchó discretamente, a diferencia del regidor José Hadad, quien a principios de junio pasado renunció por escrito, desatando un torbellino en pleno proceso federal del domingo siete.

El PAN no puede darse el lujo de ver marchar pasivamente a sus figuras más limpias y competitivas, ya que enfrenta una hambruna en materia de cuadros en todo Quintana Roo, lo que tiene sin cuidado a su dirigente estatal Eduardo Martínez Arcila, quien pretende reelegirse pese al saldo desastroso de su gestión tan aplaudida por el PRI.

El milagro de estar vivo

Sabrás que la noche del 13 de julio de 2012 estuve a punto de morir, al destrozar mi camioneta contra un tráiler a unas cuadras de la casa donde mi hijo de nueve años me aguardaba con impaciencia.

Aquel viernes 13 pude ser el verdugo de mi existencia, pero Dios lo evitó y posibilitó mi segundo nacimiento, porque la sensación es similar cuando te extraen de una lata comprimida, ya que contra toda lógica no eres cadáver. 

El pasado 17 de julio cumplí 50 años, y este acontecimiento personal tiene sabor a proeza y milagro, al permitirme una segunda oportunidad con todos los seres que tanto amo y que llevo en el corazón.

¿Cómo perderme la graduación de mi amado Javier Elías, cuyo desarrollo me cubre de satisfacciones y es torrente de orgullo que fluye por mis venas? Y cuando jugamos fútbol por las tardes, vaya que desespera la lentitud de mis piernas y el stop de los pulmones, pero queda el consuelo de qué lo que me va faltando de vitalidad lo asimila ese adolecente tan sensible e inquieto, todo bondad.

Amo y admiro con sed del desierto la fortaleza a toda prueba de mi mujer Elvira y de nuestro hijo mayor César Alejandro, cuyos valores Morales –así, con mayúscula– son tan extraños en estos tiempos de deshumanización.   

Me inunda la pasión del periodismo, y disfruto mucho este oficio desde que me llamó a sus dominios en septiembre de 1988, cuando coincidí con dos amigos: mi maestro Eugenio Morelos Valdovinos y Sergio Caballero Alonzo, el periodista más íntegro de Quintana Roo. 

A ti que recorres estas líneas emocionales, gracias por ser mi amigo y ocasional lector. A todos los que tuvieron el detalle de felicitarme en Facebook o por mensaje, va un cálido abrazo con mi alma repleta de gratitud. 

Yo seguiré disfrutando con frenesí las travesuras y ánimo jovial de nuestro Coby Pug, las lecturas que se me van acumulando por limitantes de visión, la pétrea amistad de las tortugas jardineras, las tremendas conversaciones con mi amigo Carlos Aguilar Lizama, los platillos futboleros que a veces indigestan por irle al América, el amor de mis padres que me blinda a cada paso, los besos subidos de tono del vino tinto y los amaneceres sorpresivos que brotan como aves en la ventana.  Porque es tan lindo estar vivo.

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