12 de Diciembre de 2017

Opinión

Quisiera hablar de otro tema, pero…

El ser corteses al conducir no es un síntoma de debilidad ni de sumisión, sino de madurez, de respeto al derecho de los demás, de convivencia.

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Esa es la realidad, cada semana quisiera abordar otros temas, como el desorden urbano, la contaminación, la presencia de basura en las calles, etc., pero cada día la prensa se encarga de retroalimentar las condiciones de inseguridad de nuestro espacio vial; los fallecimientos se siguen acumulando, los vehículos de cabeza aumentan día con día, pero la gente sigue manejando igual, o peor, ante la cercana amenaza de los días lluviosos, ya que el pavimento mojado pareciera no requerir diferentes formas de manejo. 

Con mucha frecuencia, casi todos los días, cuando conduzco para ir a la oficina o regresar a la casa, veo accidentes de mayor o menor envergadura, en espacios que uno pensaría que son seguros, pero que la falta de previsión los convierte en peligrosos.

Es increíble que a las horas de tráfico pesado pareciera que muchos conductores van jugando a las carreras, o que son perseguidos, y muchos de ellos se convierten en un elemento más de las estadísticas de accidentes viales, que se deben a una infinidad de causas: manejar a alta velocidad, ir distraídos, platicando, hablando por celular o haciendo otras cosas; manejar sin entender la responsabilidad que esto significa; gente nerviosa, en crisis o desesperada por llegar dos minutos antes; conductores alcoholizados; e infinidad de gente al volante que no tiene ética ni prudencia al conducir. Debemos elevar nuestra conducta vial y ser respetuosos de los demás, aplicar la cortesía y estar muy atentos al volante. Cambiemos nuestros hábitos, por nuestro bien y el de nuestra familia, en beneficio de la sociedad y de todos, sean conductores o peatones.

Ya lo hemos dicho: hay que tener claro que el ser corteses al conducir no es un síntoma de debilidad ni de sumisión, sino todo lo contrario, ya que es un indicador de madurez, de respeto al derecho de los demás, de convivencia. Sin embargo, pareciera que ir a menos del exceso de velocidad es un síntoma de debilidad; cada vez que conduzco por el periférico procuro ir a 90 km/h en el carril central y soy siempre rebasado por muchos vehículos que van a más de 100 km/h, que van encendiendo las luces para que los deje pasar y en la mayoría de los casos sin guardar la distancia adecuada. Y más adelante….

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