23 de Septiembre de 2018

Opinión

Radiografía de economía enferma y salud

Las sustancias activas de insumos y/o equipo tecnológico utilizado por estas empresas no son producidos en nuestro país y las compras se realizan en dólares...

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Aún no salimos del asombro por la victoria del republicano norteamericano. Dentro de los potenciales riesgos en salud está la desaparición del conocido Obamacare, puesto en marcha desde 2010. En los próximos días los expertos realizarán radiografías del inesperado resultado. 

Aprovechando la referencia al estudio de gabinete  más socorrido en  la práctica médica (la radiografía), hago propicio el momento para felicitar a los especialistas en Radiología e Imagen, quienes recién festejaron su Día Internacional. Por ello haré breve remembranza de su evolución en los últimos 110 años.

Antes del 8 de noviembre de 1895, el diagnóstico se realizaba por interrogatorio, palpación y auscultación. Pocos meses bastaron para que el novedoso descubrimiento de Roentgen se aplicara en el mundo. La radiografía pasó de servir  sólo para ver huesos a evidenciar estructuras internas como el tubo digestivo, sistema urinario, vasos sanguíneos, etc.

Paulatinamente, los equipos de Rayos X se perfeccionaron y se sumaron otras modalidades de imagen. El ultrasonido tuvo como antecesor motivador la desgracia del Titanic, que requirió el desarrollo de equipos marítimos para detectar obstáculos bajo el mar. Las investigaciones, entre 1948 y 1958, para la aplicación de esta técnica al diagnóstico médico fueron un trabajo conjunto de personal y herramienta militar, industrial y médica. Fue hasta los 70 que se diseñaron equipos en tiempo real, como los actuales. Seguidamente llegaron tomografía, resonancia magnética y radiografía intervencionista, que acceden a terrenos impensables hasta el siglo pasado.

En un intento por vincular las recientes elecciones y evolución de la radiología, penetremos las entrañas de nuestra economía mexicana, cual cuerpo enfermo. Notamos que la inestabilidad monetaria que nos acecha, semeja al cáncer,  que con paso lento continúa avanzando y seguramente complicará el estado de salud de nuestro sistema. De entrada, como médico, me preocupa la caída estrepitosa de nuestra moneda, que afecta a la industria farmacéutica. Las  sustancias activas de insumos y/o  equipo tecnológico utilizado por estas empresas no son producidos en nuestro país y las compras se realizan en dólares. 

Si lo llevamos al terreno de la operatividad médica, los costos podrían multiplicarse. Baste ver cómo cada mes se “desliza el precio de los medicamentos”, que, como cereza del pastel, en este sexenio se les gravó con el 15% de IVA.

En fin, esta radiografía muestra imágenes poco halagadoras. El tiempo dirá; entretanto, nuestro sistema de salud continuará su proyecto sectorial con temida zozobra.

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