20 de Octubre de 2018

Opinión

Renán y el 'pato cojo'

Renán Barrera dejó claro que le tiene muy sin cuidado incumplir sus promesas de campaña y que hubiera preferido tener una administración de sólo 2 años.

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Lo que a primera vista se inició como un proceso terso, con foto de familia y todo, sobre la unidad del PAN para la designación del candidato a la presidencia municipal de Mérida, a fin de cuentas tuvo un desenlace tormentoso, en relación con la actuación de Renán Barrera, que en poco tiempo, 8 días, pasó de ser el cabecilla del panismo yucateco, imponiendo como su sucesor a Mauricio Vila, a recibir sendos reveses de su partido en los niveles nacional y  local. 

Pues es del conocimiento general su participación para bajar del caballo a Raúl Paz, incumpliendo así el primer acuerdo de caballeros, sancionado por el comité central, según el cual a cambio se le entregaría una diputación plurinominal federal. 

Olvidando el consejo de que “mariachi pagado toca mal son”, su victoria se volvió pírrica cuando aceptó la entrega de las regidurías y de los principales cargos administrativos de la “futura” presidencia de Vila a representantes incondicionales del grupo patricista.

Ahí comenzó su debacle, primero a nivel nacional, donde, bajo la consigna de “nada para los traidores”, le fue negada la diputación federal plurinominal, al igual que a la ex primera dama, a pesar de fungir todavía como presidente de la organización nacional de presidentes municipales del PAN y de los regalitos que de manera generosa repartió en la convención electoral.

Luego, trató de romper el acuerdo por el cual Raúl Paz apoyaría la candidatura de Vila, para la Presidencia Municipal de Mérida, a cambio de una diputación local plurinominal segura (primera  o segunda), cuando se inscribió para la contienda. Sin embargo, con votación del Comité Directivo Estatal, fue derrotado por él y por Beatriz Zavala como primera y segundo diputados plurinominales en el próximo Congreso de Yucatán.

Ello indica que deberá transitar el tercer y último año de su administración como un “pato cojo” que, según la terminología norteamericana, es el “jefe” al que nadie le hace caso.

Poco duró en el panismo yucateco la publicitada generosidad que diera lugar a la artificiosa unidad sobre la que hubiera debido construirse su próximo triunfo, cuando quedó demostrado que tanto Renán Barrera y su grupo, como los patricistas encabezados por Raúl Paz, no están tan interesados por el futuro de su partido como por el propio, personal y de facción.

Como todos los presidentes municipales del PAN,  Renán Barrera dejó claro que le tiene muy sin cuidado incumplir sus promesas de campaña y que hubiera preferido tener una administración de sólo 2 años.  

Sin embargo, a pesar de verse obligado a terminar los 3 años de su encargo, lo seguro es que no las podrá cumplir. Incluso tal vez tendrá que pagar por romper unilateralmente el contrato de arrendamiento de las luminarias públicas, que nos condena a los meridanos a pagar el triple del precio pactado.

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