22 de Julio de 2018

Opinión

Renovación sindical

Delia Alvarado llegó como secretaria general del Sindicato del Ayuntamiento de Benito Juárez gracias...

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Delia Alvarado llegó como secretaria general del Sindicato del Ayuntamiento de Benito Juárez gracias a una negociación que en su favor realizó en 1999 la entonces alcaldesa electa Magaly Achach Solís y hoy, después de catorce años de ejercicio ilimitado del poder, su futuro político podría verse truncado debido a la falta de pericia política para maniobrar entre los intereses encontrados de los grupos de poder que no olvidan y tampoco perdonan las traiciones.  

Para entender la ascensión de Delia Alvarado al poder sindical, debe conocerse la historia política de Quintana Roo. Con el conocimiento de que muy pronto le caería encima el peso del poder central por haber desafiado la voluntad presidencial de Ernesto Zedillo, el gobernador Mario Villanueva empezó al final de su gestión una etapa de hábil reconciliación con sectores y personajes del ámbito local con los que había tenido diferencias y enfrentamientos.  

A Magaly Achach, bastión del grupo político de Pedro Joaquín Coldwell, le ofreció la candidatura a la presidencia municipal de Benito Juárez, pretendiendo con ello dar por cerrada la persecución política y judicial contra ella y sus más cercanos colaboradores, entre los que se encontraba su esposo y la diputada local, Mildred Ávila Vera. 

Lo que no le dijo Villanueva a Achach es que auspiciaría bajo el agua la candidatura de Miguel Rivas Usatorres, reconocido empresario licorero de esta ciudad y a la sazón secretario particular del alcalde saliente, Rafael Lara, otro priísta cercanísimo a Villanueva. Rivas fue arropado por el Partido del Trabajo y con ello empezó la batalla político-electoral-financiera contra la candidata oficial del PRI, quien muy pronto se enteró del juego perverso de quien más tarde sería huésped de Almoloya.

El sindicato del Ayuntamiento se convirtió descaradamente en el cuartel logístico y operativo de la campaña de Miguel Rivas, y Magaly Achach se lo reprochó a Villanueva, quien con un gesto fingido de sorpresa le dijo que actuaría de inmediato. Pero el gobernador decidió “demostrar” que estaba del lado de la candidata del PRI hasta que tuvo en sus manos las encuestas en las que el aspirante petista no ganaría la elección. Fue así como dio la línea para que la autoridad laboral reconociera oficialmente el nombramiento de Delia Alvarado como nueva Secretaria General, según el resultado de la votación obtenida en una Asamblea Extraordinaria convocada por ésta, en un lugar distinto al de la sede sindical. 

Achach, proclamada presidenta municipal electa, le pidió a Villanueva su anuencia para apoyar la toma de las instalaciones sindicales y con ello entronarla en el ejercicio del cargo, lo cual aconteció entre gritos de protesta y conatos de violencia de los simpatizantes del derrocado líder Manuel Graniel. 

Tras varios años de un liderazgo desgastado y después de haber demostrado su inclinación hacia el gobierno perredista de Julián Ricalde, todo indica que los días de Delia Alvarado al frente del sindicato están contados.

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