21 de Mayo de 2018

Opinión

El reto del mando único

Tamaulipas, Guerrero, Michoacán y Jalisco serán los “conejillos de indias” para este relanzado esfuerzo, y se ha puesto plazo: dos años como máximo. ¿Podrá lograrlo el Gobierno?

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Se dice que somos una nación multicultural, que cada estado es una especie de país, con sus propias tradiciones, costumbres y forma de hablar. Esta percepción nos enorgullece porque, a diferencia de otros pueblos, el nuestro tiene raíces, no somos producto solo de la inmigración o colonización.

Sin embargo, este mosaico de pueblos que forman la República Mexicana también muestra marcadas diferencias, particularmente en desigualdad y pobreza; el norte con mayor desarrollo que el sur,  y en cuanto a litorales, los puertos del Golfo son más comerciales, mientras que los del Pacífico destacan como destinos turísticos, al igual que los del Caribe mexicano.

Por estas consideraciones, resulta un poco incomprensible el establecimiento, por ley, de un mando único en las policías, pues incluso en los estados hay contrastes, como en Oaxaca, que tiene  ocho regiones, o Sonora, donde las comunidades yaquis, seris y mayos rebasan a las decisiones del gobierno. Vamos, ni siquiera en elecciones se ha logrado la uniformidad, pues hay pueblos que eligen a sus representantes según sus usos y costumbres, lo que legalmente es permisible.

El modelo de mando único, entonces, no puede aplicarse por igual en todas las entidadesfederativas. En Yucatán, desde marzo de 2013 quedó conformada la Policía Estatal Coordinada, y parece que ha funcionado, pues ha disminuido la incidencia delictiva, con inteligencia operativa, como se planteó en sus objetivos.

No obstante, ese esfuerzo quedará desarticulado, ya que con las reformas impulsadas por el presidente Peña Nieto al presentar su decálogo “Por un México en Paz con Justicia, Unidad y Desarrollo”, el mando único se vuelve obligatorio pero bajo los mismos parámetros para las 32 entidades.

Pero hay una contradicción, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, dijo que las policías comunitarias (aquellas que fueron propiciadas por el propio gobierno en Michoacán y Guerrero) no riñen con el hecho de tener un mando único, y que se tendrá que ir abordando en la realidad de cada estado. ¿Entonces?

Otra incongruencia vino de parte del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, quien declaró que una vez que todos los estados cuenten con esta figura, el Ejecutivo llevará al Poder Legislativo la reforma de ley en esta materia para que el mando único se instituya constitucionalmente. Debería ser a la inversa.

En fin, ya se decidió que  los estados de Tamaulipas, Guerrero, Michoacán y Jalisco serán los “conejillos de indias” para este relanzado esfuerzo en materia de seguridad, y se ha puesto plazo: dos años como máximo. ¿Podrá lograrlo el Gobierno?

Anexo “1”

El mando único e indivisible

A propósito del tema, en el Ejército y la Armada reina la máxima: “El mando es indivisible”. El Reglamento del Servicio Interior de los Buques de la Armada lo define así: “El mando único e indivisible consiste en que una persona recibe órdenes de un superior y reporta resultados al mismo”.

Y así debe ser en toda institución castrense, y aun en las organizaciones civiles. Pero hay ocasiones en que parece no funcionar o se relaja este principio vital de la disciplina. Aquí tres casos que vivimos en la Armada:

1.- Comandante y Jefe de Máquinas de un barco son del mismo grado, pero el segundo es más antiguo. El mando lo ejerce el primero, pero casi no le puede ordenar al segundo, quien no repara en hacer ver a la tripulación que “es más” que el comandante. Caso vivido en el Guardacostas “Ignacio L. Vallarta” en 1974, que nos valió quedarnos un tiempo más en Salina Cruz, Oaxaca, por decisión del Jefe de Máquinas –que era originario de Ixtepec– de no poner en primera situación el buque.

2.- Segundo Comandante es más antiguo que el Comandante. El primero es capitán de fragata, que se rezagó por alguna circunstancia, se dirige al Comandante, quien es contralmirante, con mucha confianza e incluso lo tutea delante de algunos oficiales para evidenciar que es su amigo e incluso dicta órdenes en su nombre. El Comandante es prudente y lo tolera, pero le disgusta la actitud de su Segundo. Caso vivido en 2007, en el Sector Naval de Puerto Cortés, Baja California Sur.

3.- Comandante es de la Escuela Naval; el jefe de Máquinas, de Escala de Mar. Ambos tienen la misma jerarquía, pero el segundo es más antiguo obviamente. El primero no puede ejercer el mando en forma categórica, de hecho trata con mucho respeto al segundo, aunque el Jefe de Máquinas es institucional y se subordina. Caso vivido en un buque patrulla, en 2007.

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