19 de Septiembre de 2018

Opinión

Secuestro

Veo que mientras más malo es un cómico regional menos cobra y más lo contratan.

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Cuando pensaba que ya no podía descender más el hoy mal llamado “Teatro Regional Yucateco”, me encuentro una nota que anuncia con gran júbilo que ahora tendremos teatro regional ¡hasta en los camiones hija! A iniciativa de una empresa de transporte público, cómicos y botargas suben a los camiones a entretener a los pasajeros y sensibilizarlos a través de la campaña “El lado humano del transporte público”. Hacer teatro en los camiones, en la parada del semáforo o en las calles no está mal.

Lo que me parece terrible es precisamente que llamen teatro a algo que se asemeja más a los payasitos/merolicos que suben a los transportes a  contar chistes a cambio de una moneda, “porque es mejor pedir que robar”.

Estoy de acuerdo en que cada quien se gana el pan como puede. Pero escuchar que le digan a un niño en el camión: “Cállate chiquito, ya van a trabajar los artistas” para luego ser testigo de una sarta de estupideces saliendo de la boca de dos desconocidos, disfrazados de mestizos, hablando sin ninguna gracia, verdaderamente me indigna. Para empezar, ¿quiénes son esos actores? ¿Son actores en realidad? ¿Dónde estudiaron? ¿Qué avala su trayectoria?

Veo que mientras más malo es un cómico regional menos cobra y más lo contratan. Entiendo que esta empresa sabe de vehículos y no de expresiones artísticas, pero podría asesorarse. Estos “Simi actores” lejos de llevar teatro al público, le llevan vaciladas sin sentido. No sé si la campaña esté funcionando y realmente la gente vea el lado humano del transporte. Lo que yo veo es un abuso de una expresión del pueblo que en los últimos años parece que  va en caída libre a la decadencia total.  En contraparte, tenemos actores que han dedicado su vida a crear un personaje y formar compañías, pero ante la escasez de trabajo ven reducidas sus opciones a los bares de mediodía.

Parece un círculo vicioso, la típica serpiente que se muerde la cola y comienza a girar para no llegar a ningún lugar. Más de una vez he expresado mi queja ante tal barbaridad, pero esta nota confirma que es imperante que las autoridades culturales pongan toda su atención en revalorar nuestro teatro. Muchas veces me han dicho que mi teatro rescata usos y costumbres yucatecas, yo he negado y rechazado esa palabra pues pensaba que sólo los bomberos y los policías rescatan.

Pero hoy creo que esa palabra no sólo es válida, sino urgente: necesitamos rescatar el teatro regional yucateco de una bola de oportunistas chafa, cuch vestidos, vulgares, simi actores y contratadores que han secuestrado este género y sólo han sabido sacar provecho de ello sin el menor respeto para el público, el teatro y sus profesionales.

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