21 de Septiembre de 2018

Opinión

Ser o hacer tendencia

Una renombrada periodista dijo que las redes sociales son el medio ideal para la difusión de las ideas...

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Una renombrada periodista dijo que las redes sociales son el medio ideal para la difusión de las ideas y una barrera en contra de la censura. Más cercana a la realidad no podía estar, para bien y para mal. 

Desde su popularización, internet rompió con los esquemas de comunicación permitiendo al ciudadano común disertar sobre qué ver, escuchar o conocer, sin los intermediarios tradicionales o la "tiranía" de la línea editorial de los medios o el gobierno. Las redes sociales potenciaron sin precedentes el poder de la web y el llamado cuarto poder, al grado de poner en riesgo su propia existencia y evidenciar los errores y vicios de ciertos personajes y prácticas del periodismo. 

Bajo estos lineamientos, se puede decir que los ciudadanos de la era digital retomaron el poder sobre sus propias ideas y conceptos referentes a la importancia de la comunicación, pero -y en nuestro país siempre hay uno-, a la par, la gente también encontró el medio adecuado para la simulación, el libertinaje, y la expansión de los prejuicios. 

Parafraseando a la ex primer ministro Margaret Thatcher, nuestra sociedad en internet ha enfocado sus esfuerzos en "ser alguien", en lugar de "hacer algo". Más allá de los activistas de sillón o las tendencias alimentadas por miles de indolentes "tweets", las redes sociales malgastan su poder de convocatoria y difusión de ideas al "endiosar" personajes en lugar de sus acciones, o desde un punto de vista más personal: los usuarios en Twitter y Facebook presumen su ideología, sin ser capaces de crear algo con ella. 

Este pecado de arrogancia digital no es producto de la web en sí misma, sino de nuestra ideología nacional y educación. Cierto es que las ideas en común forman amistades, pero cuando estas se transforman en "frentes únicos", llegan los "bots" y prácticas desleales: sale a la luz el egoísmo de ese mexicano que no busca mejorar sus ideas, sino imponerlas. 

Sin importar la nobleza de los conceptos, los "cibernautas" encuentran más sencillo juzgar al mundo con la tabula rasa de sus prejuicios, que incentivar el intercambio de ideologías, y esto refuerza su autocomplacencia al saberse parte de algo, entregando su libertad para discernir la utilidad de la información. Así, transformados en el censor y en la línea sobre la cual deben moverse aquellos que con él comulguen, el usuario se convierte en el villano que juró combatir cuando incursionó en las redes sociales. 

La censura y el cuchillo de palo 

Una situación común es el clamor en contra de la libertad de expresión en internet, y las correspondientes acusaciones a ciertos actores políticos y sociales como represores. Desde un punto de vista alejado de los fanatismos, existe un grave problema de percepción sobre lo que realmente significa la censura -al menos, en internet-. El caso más conocido es la batalla diaria entre los "activistas" y ciudadanos, y los "bots" o "'twitteros' a sueldo", cuando las tendencias en Twitter concentran reclamos sociales. 

Los primeros afirman que los segundos atentan contra la libre difusión de las ideas al contaminar el “timeline” de los "hashtags", en su intento por hacerlo inoperante. Sin embargo, aunque es cierto que los "bots" tienen ese objetivo, tal situación no es censura como tal, pues dentro de las libertades que aún quedan en internet, tienen el "derecho" a hacer su trabajo, aunque moleste -y mucho- a los demás. Son, en palabras coloquiales, los "cuchillitos de palo" de las redes sociales. 

Del lado positivo, estos nefastos personajes de la web mexicana nunca han logrado el objetivo ulterior de su labor: silenciar o censurar la libertad de expresión digital. ¿Cuántas versiones pueden crearse de una tendencia? Muchas. ¿Pasa inadvertido el ataque? Tampoco, siempre se denuncia y demuestran sus acciones, y con ello, se evita que la idea tras el "trending topic" desaparezca. 

Victimizarnos no es la solución. Para luchar contra los "bots", nosotros, usuarios de las redes sociales, debemos dar el salto del "ser" al "hacer", y una vez hecho, no habrá práctica desleal que pueda con nosotros.

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