18 de Noviembre de 2018

Opinión

'Shoutdown' en el 2 de octubre que no se olvida

Hace falta una jugada que rompa ritos, secuencias lógicas y semánticas.

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Mi abuela, que era a toda madre, murió un 2 de octubre de esos que son imposibles de olvidar. Ella era maestra de esas que dejaban huella entre sus alumnos. Sin duda, hoy estaría del lado del magisterio en éxtasis. Porque hay demandas extraviadas en el marchismo-leninismo y en la histeria que desatan que han quedado soslayadas que deberían de ser atendidas; no como plegarias sino por justicias.

Sin embargo, mi abuela, toda rectitud y templanza, ímpetu y espíritu de sacrificio, que siempre estuvo del lado de las causas sociales y caminó con ellas, quizá le habría insistido a la CNTE que no por mucho marchar amanece más temprano. Que si bien el gobierno solo reacciona cuando las protestas cierran avenidas, no hay marchas que duren mil años ni ideologías que las aguanten.

Conociéndola, habría sugerido salir del círculo vicioso del lucha lucha no dejes de luchar con una contrapropuesta: no marchar. No habría mayor provocación ni mensaje más aguerrido que un 2 de octubre sin marchas: se destantearía al enemigo, los críticos histéricos se quedarían con un palmo de narices, y aquellos que esperarían un batalla por el Zócalo y el enfrentamiento con los granaderos (con el caso del policía en coma después de la escaramuza con los marchistas, es probable que los uniformados sean declarados sector vulnerable y los mairos acabarán con lo que les queda de reputación) se tendrían que tragar sus previsiones.

Bueno, también el ciudadano chilango hasta podría agradecerlo.

Hace falta una jugada que rompa ritos, secuencias lógicas y semánticas. Algo como lo que hizo Obama con su shoutdown.

Como en el Congreso no llegaron a ningún acuerdo y ante la imposibilidad de que los republicanos se bajaran de su macho, Obama aplicó un terror superior que el de cualquier película apocalíptica: cerrar las oficinas de gobierno, dejar a los burócratas sin paga y echarle la culpa a los ultraconservadores.

Como sea, sería padre ver a aquellos que elogian y ven con admiración las luchas del 68, que no se ponen neuras por los excesivos gastos en el Senado y su parentela, que no chistan ante la posibilidad de un recorte bárbaro a la cultura, pero que ante cualquier reclamo social les sale su Laura Bozzo interior.

Te extraño, abuela.

www.twitter.com/jairocalixto

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