Show partidista

El PAN, a través de su “audaz” líder nacional, Gustavo Madero, virtualmente quiere poner a Pemex como una venta de “todo por 3 pesos”.

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Las ocurrencias de los partidos políticos, al menos los principales del país (PRI, PAN y PRD), dan para todo: llorar, reír y desmayarse de la emoción.

En esta ocasión, el debate se centra en la famosa y polémica reforma energética que, a su vez, se concentra totalmente, en la privatización o no de Pemex, en la entrada de capital privado a determinados segmentos como refinación, distribución, almacenamiento y, chance, hasta para explotar más pozos y extraer –con más suerte- hasta los restos del barco Titanic, aquel que se hundió en el ya muy lejano 1912.

Y mientras los dimes y diretes están a la orden del día, los partidos políticos todavía no suelen ponerse de acuerdo. Por ejemplo, el PAN, a través de su “audaz” líder nacional, Gustavo Madero, virtualmente quiere poner a Pemex como una venta de “todo por 3 pesos”, o sea, adentro los millones de dólares, si es posible, hasta de Rafael Caro Quintero, el narco que fue huésped de los barrotes carcelarios (bueno, no es seguro, quizá tenía una suite al estilo del más poderoso jeque árabe que podamos imaginar) por 28 años y que, con seguridad, tiene sus “modestos ahorros”, producto del frenético trabajo de su sangre, sudor y lágrimas.

En tanto que el PRD, con todas sus tribus al abordaje, no presenta iniciativa de reforma energética todavía. Según sus máximos líderes, entre ellos el que presuntamente funge como dirigente nacional, Jesús Zambrano, sólo repiten y repiten hasta el cansancio que Pemex no se privatizará y que, para evitarlo, tomarán las calles de la capital del país y hasta de otras entidades. La verdad, ese tipo de manifestaciones ya no asustan a nadie. Es más, que no se olvide el Sol Azteca que su principal activo, motivador de plantones y de conciencias (para las que tienen poco “cheto”, claro), el famoso “Peje” Andrés Manuel López Obrador, ya no milita en sus filas.

Con todo esto, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y su gabinete –en el que se incluye al PRI-, fue más audaz. Más cabresto que bonito, presentó su iniciativa de reforma para Petróleos Mexicanos que contiene, además de la inversión de dinero particular, toda una ideología de Lázaro Cárdenas del Río, el venerado expresidente que nacionalizó el combustible en 1938.

PRIMERA CAIDA.- El proyecto de reforma energética del tricolor o del presidente (que no es lo mismo, pero es igual) está virtualmente matizado con estrategias que planteó Lázaro Cárdenas hace más de 70 años y que, por lo tanto, pretenden convencer a la población. Sí a la entrada de lana privada, pero no para que Pemex y sus demás changarros sean adquiridos totalmente por manos empresariales.

SEGUNDA CAIDA.- El PAN votará por la iniciativa priista-presidencial, no le queda de otra. Es la única oportunidad para que sus políticos “visionarios” también le entren con su lanita. Chance y hasta le ponen al siguiente pozo petrolero el nombre de su fundador: Manuel Gómez Morín.

TERCERA CAIDA.- ¿A qué jugará el PRD? En verdad no tiene margen de maniobra. ¡Que llamen al ‘Peje’

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