Sí fue "informe de resultados"

Hemos visto al gobernador Rolando Zapata salir casi todos los días a los rincones más apartados de Yucatán a llevar no sólo un mensaje de solidaridad con el más necesitado, sino apoyos tangibles.

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Más allá de los logros –que “no son de tinta y papel”, como dijo en su mensaje- del primer año de gobierno de Rolando Zapata Bello, en esta ocasión me gustaría destacar un aspecto de su gobierno que le da identidad y lo hace distinto de otros en Yucatán: un talante  sencillo, de trabajo y mucha exigencia personal.

Lo hemos visto salir casi todos los días a los rincones más apartados de Yucatán a llevar no sólo un mensaje de solidaridad con el más necesitado, sino apoyos tangibles. Quizá a un citadino que pudiera pensar que las tortillas surgen de las máquinas le parezca de poca monta la entrega de un molino de mano a una humilde mujer de una ranchería apartada, pero para ella, que carece de electricidad, es vital. Lo mismo podría decirse de los centros de salud y las ambulancias de traslado que permiten tener cerca un médico a esos humildes yucatecos.

Apoyar a micro, pequeñas y medianas empresas, entregar becas como nunca en la historia, hacer llegar computadoras a jóvenes que de otro modo jamás tendrían acceso a esos adelantos, apoyar la generación de empleos, tener proyectos de gran calado como las plataformas logísticas, todo ello forma parte de un año en el que –contra lo que solían hacer otros gobernantes- no se usó para “encancharse” antes de iniciar el segundo con trabajo “de verdad”, sino que desde el primer día ya estaba generando resultados.

Obvio es decir que no podía ser de otra manera porque Rolando Zapata  recibió el respaldo mayoritario de los yucatecos que estaban ávidos de un gobernante que rindiera resultados. La sociedad es hoy más demandante y la respuesta no podía ser otra que trabajo.

Otro rasgo del gobernante es su sencillez. Se ve que se siente a gusto entre la gente. Su discreción –y la de su señora esposa Sarita Blancarte- son distintivo de una buena familia yucateca. Y hay que aplaudirle de pie que haya ido a presentarlo personalmente ante la soberanía del Congreso, vale decir: ante la representación del pueblo por antonomasia.

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