23 de Julio de 2018

Opinión

¡Sí se puede!

La capacidad de saber escuchar es un requisito básico para resolver conflictos.

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“A cada acción le corresponde una decisión, así como a cada decisión le corresponde una actitud racional o irracional de ti depende”.-  Félix Campoverde Vélez, capacitador, consultor empresarial.

Cuando nos enfocamos en “tú ganas/yo gano” se crean compañeros, no contrincantes. Esto es buscar formas para involucrar y satisfacer a nosotros y al [email protected] Destrabar cualquier conflicto se facilita y enriquece la propia vida. No tenemos que ser altruistas ya que simplemente se logra resolver el conflicto para obtener beneficios mutuos.

No es una regla fija que para que alguien gane tiene que haber un perdedor. La capacidad de saber escuchar es un requisito básico para resolver conflictos; se puede emplear la llamada “escucha activa” que es dejar de lado momentáneamente nuestro punto de vista para “sintonizar” con la otra persona y así poder obtener mayor información, Hay que considerar el punto de vista del [email protected] y al “bajar la guardia” vislumbrar otras posibles alternativas y así resolver el conflicto.

Elijamos la mentalidad de “se puede” en lugar de “no se puede” y aceptar que esto es afrontar un desafío. En esta posición aparece bien claro el llamado “TRIÁNGULO DEL DESCUBRIMIENTO” que se forma con LA ENSEÑANZA, demostrándole al [email protected] qué es lo mejor para cada uno explicando la razón. Nunca amenacemos, no descalifiquemos y  resaltemos los puntos positivos.

A continuación empleemos la REFLEXIÓN convenciéndonos que es mejor llegar a un acuerdo que a un rompimiento. Así, llegamos al APRENDIZAJE donde la situación “menos fácil” es una oportunidad para aprender, generando un “cambio” positivo en uno mismo donde siempre hay “ganancias”. 

Para resolver conflictos no basta, simplemente, utilizar la técnica de la “escucha activa” o la asertividad también es esencial crear sugerencias prácticas y específicas. Al detallar claramente las ventajas de un acuerdo, muchas veces, se logra la “buena voluntad” y así veremos que sí se puede. Ambas partes ¡GANAMOS!
¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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