23 de Octubre de 2018

Opinión

Sigamos circulando, pero bien

Bajé más la velocidad y le dije que estaba prohibido hablar por celular mientras se conducía y su respuesta fue: “Si no voy manejando, voy montando bicicleta”.

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Circulaba sobre circuito colonias, entre la 60 y el paso deprimido, y me sorprendió ver que los coches que iban adelante tenían que hacer maniobras para poder rebasar a un ciclista que circulaba por el carril derecho; al acercarme reduje la velocidad y cuál sería mi sorpresa al ver que su irregular circulación se debía a que iba hablando por celular. 

Bajé más la velocidad y le dije que estaba prohibido hablar por celular mientras se conducía y su respuesta fue: “Si no voy manejando, voy montando bicicleta”; este hecho me hizo recordar a otro ciclista que circulaba en sentido contrario y al hacérselo notar me respondió agresivamente: “Pero si voy en bicicleta”. 

Estos hechos, que ocurren todos los días, por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, son fiel reflejo de lo que insistentemente he dicho y es la falta de educación vial de todos: automovilistas, camioneros, motociclistas, ciclistas y peatones. Casi siempre me he referido a las manifestaciones de falta de educación vial de los conductores de vehículos, pero los motociclistas creo que se llevan la batuta, creyendo que por la potencia de su motor y su pretendida destreza, pueden circular sin respeto alguno a los carriles de circulación, zigzagueando, acelerando bruscamente y cambiando de sentido de circulación sin aviso previo.

Es preocupante la cantidad y gravedad de accidentes de motociclistas y estoy seguro que si a todos les preguntáramos cómo aprendieron a manejar, la mayoría nos dirían: “Yo aprendí solo”, y seguramente ninguno sabrá que existe un Reglamento de Tránsito y Vialidad, del que todos deberíamos tener una copia, conductores y peatones.

La semana pasada, en la Avenida Colón, hubo accidentes por alcance cuatro días, ya que los conductores creen que por las vialidades primarias se puede conducir a la velocidad que quieran, sin guardar una distancia segura con el vehículo que va adelante; cerca de mi casa, en la Colonia México, fueron sólo tres; y ese es el pan de cada día de nuestra vialidad saturada por todo tipo de vehículos que circulan sin orden y sin precaución. 

¿Y ahora qué sigue?, pues es urgente que comencemos a ser corresponsables de una convivencia vial segura, ya que cada día son mas los autos y las calles son las mismas.

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