Su sombra, mi sombra

A mitad de la nada, le susurro palabras sordas con besos infinitos, mientras me quedo viendo una vez más la luna sobre sus ojos.

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp

Decir que no he descubierto el cielo y el infierno al mismo tiempo, sería mentir, me encuentro a media voz, entre su voz, y esta noche el deseo termina en gloria, el dolor se vuelve placer, encuentro la sal sobre su piel, y otras formas de morir. Y ahí vuelvo a quedar, entre la pared y sus ojos, entre su mirada y el cielo, entre un instante y el silencio, ahí quedo yo, en un silencio infinito, donde las horas me cuentan una historia y los minutos me hacen llorar.

En medio de la oscuridad se inmortaliza, a través de la tinta, mientras le hablo de amor, y me dejo llevar una vez más con el destino abandonándome, incapaz de reconocerme; así es como me despido de mí para quedarme con él, y en el camino voy encontrando el sabor del mar sobre su piel y lo dulce de la vida sobre sus labios inundados de tiempo.

A mitad de la nada, le susurro palabras sordas con besos infinitos, mientras me quedo viendo una vez más la luna sobre sus ojos perdiéndome por completo entre las horas que se escapan al compás de las sombras. Su sombra, mi sombra.

Quiero encontrar las palabras perfectas para hablar de mí, para hablar de él y me doy cuenta que cuando sonríe se le forman unas comillas a cada extremo de la boca. Esa, su boca, es mi cita favorita, es la cita perfecta, para hablar de mí, para hablar de él, en este silencio infinito donde las horas me cuentan una historia y los minutos me hacen llorar.

Cargando siguiente noticia