20 de Septiembre de 2018

Opinión

La suerte de los azucareros, los petroleros la desean

Estados Unidos es el país que compra el azúcar más cara del mundo con un sobreprecio de 40% y México, el único país que, a través del TLCAN, podía exportarles azúcar sin restricciones.

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Mientras los precios internacionales del azúcar caen, Estados Unidos es el país que compra el azúcar más cara del mundo con un sobreprecio de 40%. ¿Por qué? Básicamente porque garantiza un precio mínimo a sus productores e impone cuotas a los importadores.

México, el único país que, a través del TLCAN, podía exportarles azúcar sin restricciones, sufrió un revés el año pasado cuando los productores estadunidenses nos acusaron de prácticas de dumping (es decir, de
vender por debajo del costo de producción) y solicitaron cuotas compensatorias.

Tras meses de negociación entre Washington y el DF, se logró un acuerdo para evitar las cuotas antidumping a cambio de un precio mínimo para el azúcar mexicana (superior a los precios internacionales y, por lo tanto, conveniente), pero también hay un tope del porcentaje de las importaciones totales de Estados Unidos que pueden provenir de México.

Con este acuerdo, seguimos siendo el principal proveedor de ese mercado por los próximos —al menos— cinco años e incluso con posibilidad de aumentar en dos dígitos las exportaciones en este año, llegando a un total de 1.5 millones de toneladas al año (de las 1.3 millones que se estaban enviando).

Mientras que los productores mexicanos recibirán más dinero por libra de azúcar en Estados Unidos, deberán buscar nuevos mercados de exportación en donde los precios internacionales están muy bajos y también porque la demanda interna peligra en México por los impuestos a la comida chatarra. La solución para los productores mexicanos seguirá siendo buscar mayor eficiencia operativa.

En medio de esta tormenta de precios, hay una gran oportunidad para México: aprovechar este sobreprecio para atraer más inversiones de chocolateros, panaderos, fabricantes de golosinas a nuestro país. Nuestro ejemplo debería ser Canadá, que año con año atrae a más fabricantes de dulce y chocolates para exportar a su vecinos estadunidenses gracias a que su azúcar refinada cuesta 40% menos.

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