25 de Septiembre de 2018

Opinión

Temas patrios vistos por el cine mexicano

Hechos históricos como la Independencia y la Revolución han sido llevados a la pantalla grande por directores renombrados.

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Nunca he considerado al nacionalismo como una forma de vida, respeto las conciencias patriotas que abundan en la sociedad mexicana, sin embargo, tampoco tengo ese sentimiento arraigado en mi corazón, más bien soy un amante de las tradiciones mexicanas, un fanático de la gente buena que habita en nuestro país, sin embargo, sé reconocer que históricamente hay momentos que marcaron la forma en que nuestro México ha crecido y se ha conformado como nación.

Esos momentos como el de Independencia y la justa revolucionaria, son temas que no han pasado desapercibidos para el cine mexicano, es más, han tenido espacio preponderante y fueron llevados a la pantalla grande por directores renombrados, de los cuales hablaremos en esta ocasión, al menos de las cintas más recientes en las que el cine nacional ha abordado el tema.

Documentales sobre la Revolución

En materia documental, la Revolución mexicana fue vista por diversos cineastas que iniciaron la labor documentalista en nuestro país, aunque el más destacado entre los primeros fue Salvador Toscano, quien comenzó a filmar, tomando testimonios de la vida nacional en los últimos años del porfiriato y de lleno en la Revolución mexicana.

Toscano comenzó filmando desde lo que hoy podríamos considerar como un remake de La llegada del tren en algún lugar de México, hasta desfiles y actos oficiales de Díaz y sus colaboradores, los cuales usaba para proyectar en lo que fue considerada la primera sala de exhibición pública de películas en nuestro país y por ende en América Latina abierta por el propio Salvador, la cual se llamó El Cinematógrafo Lumiere, ubicado en la calle de Jesús María, del Centro de la Ciudad de México.

Ya en la época de la Revolución mexicana, Toscano fue parte indispensable para capturar, gran parte de los testimonios sobre las batallas y la vida cotidiana en general en aquella época.

Su vasto material fue editado por su hija Carmen Toscano de Moreno Sánchez, quien ofreció a la cinematografía nacional el documental “Memorias de un mexicano” (1949), primer legado formal del cine documental de la Revolución, que ha sido definida como una película en la que “se muestran con toda claridad los episodios de esos años de transición entre la dictadura y la época revolucionaria”.

En la época moderna los documentales más destacados sobre el movimiento revolucionario, encontramos “Los últimos zapatistas: héroes olvidados” (2000), cinta dirigida por Franceso Taboada Tabone. El documental narra la búsqueda de los últimos soldados que siguen vivos, y que combatieron al lado del general Emiliano Zapata en la Revolución de 1910.

En la época moderna, un documental digno de recomendar es “La cámara Casasola” (2010), que fue dirigido por Carlos Rodrigo Montes de Oca. El filme muestra al Archivo Casasola como un elemento pionero del fotorreportaje en América Latina, justo por el

extenso trabajo sobre la Revolución Mexicana que en su momento realizó Agustín Casasola.

“Zapata cabalga” (2010) un documental producido por el gobierno federal mexicano en conmemoración al Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, habla del famoso pacto de honor entre Zapata y Jesús Guajardo, que llevó a su muerte al caudillo revolucionario.

Ficción sobre la Revolución

“La sombra del caudillo” (1960) es el clásico del cine de ficción sobre la Revolución mexicana, dirigida por Julio Bracho, la primera lectura que se le puede y debe dar a este filme es la de incómoda, pues fue materia de censura durante 30 años, hasta el 25 de octubre de 1990, cuando finalmente se autorizó el estreno comercial de la película, el cual se llevó a cabo en la sala Gabriel Figueroa de la Cineteca Nacional, años después de la muerte de su director.

Pero a principios de los ochenta, Alfonso Arau le presenta al mundo del séptimo arte “Como agua para chocolate” (1992), una historia de amor en la época de la Revolución nacional. Basada en el libro homónimo de Laura Esquivel, el cineasta construye dos personajes en particular, con más emotividad y menos sensatez que en el libro: Tita (Lumi Cavazos) y Pedro (Marco Leonardi).

En 2004, el ícono revolucionario Emiliano Zapata, es retratado desde una óptica místico-religiosa por el mismo Alfonso Arau en “Zapata, el sueño del héroe” (2004), un filme que estuvo rodeado de polémica, por la historia que rodeo al nativo de Chinameca, pero también por el actor que el cineasta mexicano eligió para personificarlo: Alejandro Fernández.

“Chicogrande” (2009) es una cinta que narra el episodio en el que Pancho Villa, “después de la frustrada invasión a Columbus, emprende retirada y en Ciudad Guerrero es herido en una pierna por tropas carrancistas. Los estadounidenses en territorio mexicano inician una persecución masiva para capturarlo vivo o muerto. Villa se refugia en la sierra, en lo más profundo de las montañas. Chicogrande (Damián Alcázar), un soldado villista, tiene el encargo de conseguir asistencia médica y no duda en sacrificar su propia vida para lograrlo”.

Solo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico [email protected] 

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