16 de Noviembre de 2018

Opinión

¡Tenemos una gran ciudad!

Cancún cumplió la semana pasada 45 años de vida y aun cuando su desarrollo vertiginoso y hasta cierto punto desmedido impone constantemente nuevos retos sociales y desafíos urbanísticos...

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Cancún cumplió la semana pasada 45 años de vida y aun cuando su desarrollo vertiginoso y hasta cierto punto desmedido impone constantemente nuevos retos sociales y desafíos urbanísticos; es sin duda una gran ciudad donde personas de todas partes vinieron con la intención de plasmar un sueño personal. 

En cuatro décadas y media la ciudad ha sido gobernada por catorce alcaldes, ninguno de ellos nacido aquí, cada uno con mayor o menor identificación por Cancún y en un principio sin la exigencia de arraigo previo, simplemente venían del centro del país (Alfonso Alarcón Moralí) o provenientes de Chetumal (de Felipe Amaro Santana a Mario Villanueva Madrid). 

Paul Carrillo de Cáceres es originario de Mérida, Yucatán; pero llegó aquí cuando apenas contaba siete años de edad. A él le tocó ver crecer a Cancún y en cierta forma se puede decir que crecieron juntos, por eso sus palabras pronunciadas durante la Sesión Solemne de Cabildo, el día del aniversario de la ciudad, cobraron especial significado: “Somos testigos y protagonistas del imparable desarrollo de la ciudad que hoy es el principal destino turístico de Latinoamérica”.

En su alocución se refirió al Cancún de antaño, el mismo que muy pocos tuvieron el privilegio de ver: “las primeras casas se estaban construyendo aquí atrás (del Palacio Municipal) y del otro lado una brecha que luego sería la Avenida Náder… la Plaza de la Reforma era un inmenso lote baldío, rodeado de campamentos donde vivían, en tiendas de campaña, los trabajadores”. 

Y luego sus recuerdos personales: “Aquí en Cancún aprendí a leer, a bucear, a nadar; pero sobretodo aprendí a amar esta tierra y a valorarla”.  Se refirió también al paso de los huracanes Gilberto en 1988 y Wilma en el 2005, no sin agregar que “nos pegaron y nos pegaron muy fuerte”. “Reconozco y expreso mi admiración por los hombres y mujeres que decidieron venir hasta aquí con un sueño y es ese sueño el que nos inspira, el que nos impulsa cada día a trabajar más duro por el bienestar de los cancunenses”. 

La tarde fue emotiva, Cancún cumplía 45 años y la clase dirigente -ahí presente- sintió en las palabras de Paul Carrillo que la historia de la ciudad había dado un salto repentino; evocaron quizá los momentos gloriosos que cada uno tuvo en el desarrollo de la ciudad, empresarios, comerciantes, hoteleros, expresidentes municipales como Joaquín González Castro, Rafael Lara Lara, Magaly Achach, Francisco Alor Quesada y Juan Ignacio García Zalvidea asintieron con la cabeza: “No hay duda que tenemos rezagos y carencias; pero tampoco hay duda que sabemos enfrentarlas, que sabemos cómo resolverlas y lo hemos hecho”.  Aplaudieron y se pusieron de pie cuando el joven alcalde, el que representa a una nueva generación de políticos quintanarroenses dijo que el futuro ya les había alcanzado, “y hay que estar muy atentos a lo que el futuro exige de nosotros”. La frase cobró entonces su verdadera relevancia: ¡Tenemos una gran ciudad!  

 

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