20 de Noviembre de 2018

Opinión

Todos se copian

Cuando aparece algo diferente en el horizonte hay que hacer fiesta como ahora que Netflix acaba de sacar su nueva producción original Orange is the new black.

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Dígame si no: ver la tele se ha convertido en una experiencia frustrante. Hay muchas cosas muy buenas en muchos canales, pero casi todo se parece.

Cuando has visto una serie apocalíptica, por ejemplo, las has visto todas. Cuando has sintonizado una telenovela, las has sintonizado todas. Cuando le has echado el ojo a una caricatura, le has echado el ojo a todas. 

No, y ni digamos lo que pasa cuando nos ponemos a ver a un videobloguero, porque, entonces sí, esto se pone peor. Todos hacen lo mismo, todos se copian. ¡Es horrible! ¡Aburridísimo!

Por eso, cuando aparece algo diferente en el horizonte hay que hacer fiesta como ahora que Netflix acaba de sacar su nueva producción original Orange is the new black.

Sus publicistas la están anunciando con el eslogan: “De la creadora de Weeds” como si eso pudiera significar algo para un mercado que jamás pudo ver bien y en orden esa increíble obra maestra de la televisión estadunidense.

Yo la anunciaría como: “Por fin algo nuevo en el mercado, algo que nadie más ha hecho, algo que nadie más está haciendo y que probablemente nadie más hará”.

Si usted está cansado de ver series o de mafiosos, o de personajes fantásticos, o del fin del mundo, o de asesinos, o de patólogos, llegó su momento, llegó el momento de ver Orange is the new black.

¿Bueno, pues de qué trata? De una cárcel de mujeres. ¿Y eso es nuevo? ¡Cómo, si nomás en México tenemos ene cantidad de ejemplos de historias de ese tipo! ¡Desde Capadocia hasta Yo no creo en los hombres pasando por lo que usted quiera, guste y mande.

Ah, es que el manejo que Orange is the new black hace de lo que son las cárceles, y concretamente las cárceles de mujeres, no lo habíamos visto jamás.

¡Con decirle que en el capítulo uno de esta emisión sus responsables se dan el lujo de burlarse de Oz, una serie fundamental para entender el subgénero de lo carcelario!

¿Y en dónde radica la diferencia? En que se rompen todos los lugares comunes.
En la cárcel de Orange is the new black no vemos las exageraciones que vemos en todas partes, no están los típicos personajes retorcidos al extremo que encontramos en todos lados y las historias son 100 por ciento originales sin que aquello sea un infierno.

Es más, sin ser precisamente una serie cómica, cuando uno mira Orange is the new black es imposible que no lance una que otra carcajada con alguna situación o con algún parlamento.

¿Por qué habría que verla si, la verdad, la cárcel no es precisamente el escenario que usted o que yo estaríamos buscando para entretenernos antes, durante o después de un día de trabajo?
Hay que verla porque la cárcel es solo pretexto. Orange is the new black es para las series estadunidenses lo que Nosotros los nobles para el cine mexicano.

¿Qué? Un punto de encuentro donde nos vamos a topar con los mirreyes, las ladies y toda la fauna social de ahora más los conflictos que todos estamos viendo o viviendo en este momento.

Que si te enamoraste de la persona equivocada, que si te ibas a casar, pero siempre no; que si tu mamá es un monstruo posesivo, que si te pasaste de naca, que si te pasaste de fresa.
De hecho, el punto de partida de este proyecto es alucinante y más para un país enfermo de impunidad como el nuestro:

Resulta que la protagonista de esta historia es una niña bien, toda delicadita, que tras haber ayudado, por amor, a una persona envuelta en el mundo del narco, se declara culpable y se entrega a la prisión justo cuando le acaban de proponer matrimonio.

¿Qué mexicano en su sano juicio haría algo por el estilo? ¿Por qué esta chava tendría que pagar por un delito mucho muy menor cuando otros criminales, verdaderamente cínicos, ni por error se van a asomar a las rejas?
Ahora imagínese el choque cultural de esta nenita con el tema de la cárcel: la división racial, aventuras en las regaderas, broncas en el comedor, las dificultades para hacer una llamada telefónica.

Y cuando uno piensa que no puede pasar más, pasa. Orange is the new black (El naranja es el nuevo negro, por el uniforme de la cárcel y su contraste con los vestidos de noche que utilizan algunas “damitas”) es un título que siempre nos está sorprendiendo, seduciendo.

Por el amor de Dios, luche por verla. Una vez que comience, no la va a poder soltar como, en su momento, sucedió con otra joyitas de ese sistema de distribución en línea como House of cards y Hemlock Grove. Se lo garantizo.  

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