24 de Septiembre de 2018

Opinión

Tristes vacaciones

Mientras que en algunos lugares los comerciantes y restauranteros esperan con ansia el período vacacional de Semana Santa para levantar sus ventas...

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Mientras que en algunos lugares los comerciantes y restauranteros esperan con ansia el período vacacional de Semana Santa para levantar sus ventas, en Chetumal esta Semana Santa ha sido un período tan aciago como de costumbre.

Según algunos empresarios restauranteros, el consumo no subió como se esperaba durante la Semana Mayor y la afluencia de visitantes a la capital quintanarroense ha sido mínima.

De hecho, en Chetumal sucede un fenómeno contrario, pues poca gente viene y mucha gente se va de la ciudad a pasar sus vacaciones en otro lugar, por lo que la ecuación no resulta benéfica para quienes viven del comercio.

No sucede lo mismo en comunidades como Majahual, que se mantuvo al 100 por ciento de ocupación, o Bacalar que recibió una importante afluencia diaria de turistas, mientras que en la capital con trabajo se superó la barrera del 60 por ciento de ocupación hotelera.

La cifra es mínima, si se considera que se requiere al menos de un 50 por ciento de ocupación para que los hoteles subsistan y cubran todos sus gastos operativos y administrativos.

Y es que en años anteriores Chetumal revivía al menos por algunos días del período vacacional de Semana Santa gracias a la popularidad que adquirió la zona libre de Belice en comunidades de los vecinos estados de Campeche y Yucatán, desde donde partían centenares de excursionistas para realizar compras en el paraíso fiscal, pero hospedándose comúnmente en hoteles de la capital.

Sin embargo la misma Zona Libre ha perdido empuje y lucha por sobrevivir, por lo que la derrama económica indirecta que generaba a Chetumal también dejó de fluir.

Otros que reciben con dureza el impacto de la poca afluencia de visitantes a la ciudad son los restauranteros, que salvo contadas excepciones, apenas se mantienen a flote y muchos otros se han visto obligados a cerrar sus negocios.

Los restauranteros de la zona de Calderitas, por ejemplo, esperaban un incremento a sus ventas de al menos el 100 por ciento, considerando que su clientela es eminentemente local y que tiende a crecer en los periodos vacacionales.

Y aunque señalan que sí hubo un crecimiento en el consumo, éste estuvo muy por debajo de lo esperado.

Cabe señalar que en las temporadas altas es donde los empresarios locales acostumbran capitalizarse gracias al excedente de las ganancias normales, generando un colchón de reserva para los momentos duros del año, lo que no fue posible en esta ocasión.

Pero los comerciantes capitalinos no pierden las esperanzas y esperan que en la segunda semana de este periodo vacacional pinte mejor la cosa y puedan recibir al menos algo de oxígeno que les garantice su subsistencia.

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