21 de Noviembre de 2018

Opinión

Un asunto perruno

En la columna Golpe de Mazo de ayer, se mencionaba la indignación de los vecinos de la colonia Emancipación de Chetumal...

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En la columna Golpe de Mazo de ayer, se mencionaba la indignación de los vecinos de la colonia Emancipación de Chetumal, por el ataque de dos perros de la raza pitbull a una señora y su pequeña hija de escasos siete años de edad el pasado domingo, quienes tuvieron que ser hospitalizadas de emergencia por las serias heridas que sufrieron.

Este hecho debe analizarse en un contexto mucho más amplio, sin que ello represente que la salud de la madre y su hija no sea importante; al contrario, aquí es necesario que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto, para evitar que casos como éstos ocurran en otras colonias de Chetumal.

El ayuntamiento de Othón P. Blanco y la Secretaría Estatal de Salud, deberán realizar un operativo o instrumentar alguna forma de detectar si en los domicilios hay perros que sean un serio peligro para las personas. En las casas de interés social los espacios son muy reducidos, lo que ocasiona que tener animales como los pitbull que atacaron a la señora y su pequeña hija, sea una grave irresponsabilidad.

Estas casas no tienen ningún sistema de seguridad para evitar que los perros se escapen a la calle y ataquen a la gente que por desgracia pase en ese momento, como ocurrió recién este domingo en la colonia Emancipación. Si las autoridades correspondientes no se interesan en poner orden, no nos extrañemos que el día de mañana suceda una tragedia humana con efectos impredecibles.

El terrible ataque de los pitbull pudo tener consecuencias muy lamentables, de no ser porque la madre de la niña la defendió con todo, además de la ayuda de los vecinos y una de las personas de la vivienda donde estaban los animales. Este caso ejemplifica sin ninguna duda lo grave de un asunto que las autoridades han tomado a la ligera, como si se tratara de algo sin mayor importancia, cuando la vida de seres humanos está en juego.

No esperemos a que ocurra una lamentable tragedia para buscar solucionar un problema que posiblemente sea mucho más serio de lo que nos imaginamos, porque no contamos con alguna estadística fiable que nos diga cuántas personas tienen perros agresivos en sus domicilios sin ninguna medida de seguridad que proteja no sólo a los vecinos, sino a los mismos dueños.

Aquí tampoco debemos dejar pasar que ciertas actitudes de los propietarios de estos animales dejan mucho que desear, al grado de preocuparse más de sus animales, que de la salud de las personas que son víctimas de sus perros, como sucedió en el caso de la colonia Emancipación.

Es inconcebible que tanto las autoridades como los propietarios de los animales, no le den la debida importancia al peligro que representa para la ciudadanía la presencia de perros agresivos en los domicilios particulares, que inclusive, han llegado a atacar a sus propios dueños.

¿Estamos esperando a que haya una víctima mortal para comenzar a preocuparnos por tomar medidas que podrían evitar mayores tragedias, o es que a nadie le interesa la seguridad y el bienestar de gente que no tiene por qué sufrir por las acciones de otros?

No es posible dar concesiones cuando está en juego la salud de la gente e incluso su vida, las consecuencias de la inacción de quienes tienen la obligación de poner orden en casos como los que hemos señalado, serían de grandes proporciones.

Tampoco es que estemos en contra de que los ciudadanos tengan mascotas, ese no es el problema, sino que en lo menos que piensan es en tomar las medidas de seguridad suficientes, para evitar que los animales se vuelvan un peligro para los demás.

¿Quién nos puede asegurar que perros como los pitbull no atacarán a quienes viven en los domicilios donde se encuentran los animales, y que pueden ser ancianos, niños, discapacitados o cualquier persona incapaz de defenderse de la agresividad de esta raza de canes? Esperemos que después del niño ahogado, no se les ocurra entonces querer tapar el pozo.

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