20 de Septiembre de 2018

Opinión

Un buen matrimonio se construye

Un buen matrimonio depende del grado de estabilidad emocional alcanzado por ambos cónyuges antes de casarse...

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Para aprender a AMAR se necesitan: inteligencia, razones y voluntad.- Anónimo 

La verdad es que se nos educa muy poco para el matrimonio. La mayoría no sabemos que, aun estando enamorados, un buen matrimonio se construye poquito a poco.

Implica un cambio de actitud personal para renunciar a cómo se “quiere” que sea el cónyuge. Un matrimonio puede pintar mal desde el principio si no se elige a un “buen compañero” y sí al inadecuado. ¿Será por el desconocimiento de las propias necesidades?, ¿o por el desconocimiento de la otra persona?, ¿o una ceguera temporal por estar [email protected]? A veces, alguna cualidad del cónyuge llena alguna expectativa, pero, si no se considera el resto de su personalidad y existe poco en común, esta realidad perturbará la relación.

Otro error puede ser el hombre competitivo que quiere ser el “ganador” en la preferencia de una joven que tiene muchos pretendientes; este “amor” se esfumará al obtener la victoria sobre los rivales. Hay casos en que pueden dominar deseos infantiles para la elección, como el anhelo intenso por una madre o por un padre… al superar dichos anhelos se caerá en cuenta que aquella pareja no significa gran cosa y la soledad y el hastío se presentan.

El desengaño es preámbulo de aversión. Es humano que se sienta una animosidad creciente contra cualquier persona que bloquea la satisfacción de ciertos aspectos importantes. Esa animosidad se infiltra inconscientemente, y aun soslayándola el cónyuge notará que la actitud de su pareja es más crítica, menos paciente o más negligente.

También existe el conflicto entre nuestras expectativas contradictorias, por ej., cuando alguien muy unido a su familia de origen elige [email protected] que es todo lo contrario a él/ella, en raza, aspecto, gustos, inquietudes y/o posición socioeconómica, al mismo tiempo que esas diferencias atraen, también repelen y, muchas veces, termina buscando un tipo de pareja más afín.

Un buen matrimonio depende del grado de estabilidad emocional alcanzado por ambos cónyuges antes de casarse. Un factor decisivo para conservar y mejorar la relación de pareja está en nuestra actitud interior, dándonos cuenta de que la satisfacción en la vida de pareja no se nos da como un regalo, es algo que exige nuestro esfuerzo diario para admirar y amar lo bueno que tiene el/la compañ[email protected] de vida.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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