Un peligro para Quintana Roo

Como delegado del IMSS en Quintana Roo, a Flavio Carlos Rosado la silla no sólo le ha quedado muy grande...

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Como delegado del IMSS en  Quintana Roo, a Flavio Carlos Rosado la silla no sólo le ha quedado muy grande, sino que su ineptitud y desconocimiento de esa área tan sensible son una amenaza cumplida para los derechohabientes que padecen el permanente y creciente desabasto de medicamentos vitales, mientras la corrupción es el sello distintivo de sus inspectores que tienen en la mira a los quintanarroenses que con mucho esfuerzo inician una construcción, cumpliendo con los requisitos de rigor.

Tan lamentable como de altísimo riesgo es el estado fatal de la delegación del IMSS, convertida en un peligro creciente para Quintana Roo. Porque hablamos de pacientes cuyo estado de salud se ha deteriorado por una indolencia burocrática con tintes criminales.

A Flavio Carlos Rosado se le está indigestando el sillón, y  aunque su antecesor Jorge Río Pérez fue un inepto desde todos los ángulos, evaluando la actual zona de desastre se extraña al ex delegado yucateco ¿Quién lo diría?

Y mientras vidas humanas están en juego, el funcionario federal que tomó las riendas de la dependencia en el estado hace un par de meses no mueve un dedo para mejorar las condiciones del servicio médico que reciben las familias derechohabientes.

El infame servicio médico es solo una de las muchas cosas podridas en el IMSS, ya que en el interior de la delegación existe una mafia que extorsiona a los ciudadanos, pero a diferencia del crimen organizado estos utilizan las leyes para amedrentar a la gente y obtener ganancias ilícitas.

Desde que el nulo Flavio Carlos Rosado tomó el mando en el IMSS, empleados de la institución desataron una cacería encarnizada en contra de ciudadanos que se atrevieron a invertir en una obra de construcción. La mafia del IMSS de inmediato cae sobre sus presas para detectar –o inventar– supuestas irregularidades que se castigan con multas estratosféricas.

Claro que ellos de inmediato ofrecen una posibilidad de evitar las multas mediante el pago de una generosa “mordida”, de lo contrario lanzan la amenaza velada de que mantendrán las obras de construcción en la mira, como si se tratara de una acción criminal.

Pero el despistado delegado, único responsable de lo que sucede en el IMSS en el estado, se ha mantenido calladito, escondido en sus oficinas de Cancún donde se codea con la “socialité” y mantiene un estilo de vida digno de los ricos y famosos.

La delegación del IMSS quedó en las peores manos, demostrando con contundencia que cuando las cosas andan mal pueden empeorar. Lo grave es que se trata de una delegación sumamente delicada, ya que hay miles de vidas en juego y que no tienen la menor importancia para el delegado y su equipo de burócratas  tan insensibles como ineptos.

Lo más leído

skeleton





skeleton