23 de Septiembre de 2018

Opinión

Una conversación con maestros de la CNTE

Aceptan que las acciones de protesta dañan su imagen pero también argumentan que no son injustificadas.

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Los hemos visto en la carretera haciendo bloqueos, en las calles protestando, en el Zócalo de la Ciudad de México durmiendo. Vienen de una tradición de movilización como estrategia de negociación. Representan a los maestros de algunos de los estados más pobres del país. Hace mucho habían roto con Elba Esther y el SNTE y ahora quieren influir en la reforma educativa, aún en marcha.

Aceptan que las acciones de protesta dañan su imagen pero también argumentan que no son injustificadas. Recuerdan que en febrero entregaron un documento con propuestas al gobierno, que nunca tuvo respuesta. Reconocen que hoy el gobierno tiene otra actitud, que hay vías para el diálogo, que ha cambiado el tono. “¿Hubiera esto pasado si no nos movilizamos? Preguntan. Hicieron una reforma educativa sin preguntar a nadie, dicen. Ahora hay que hablar.

Media hora conversé con Eligio Gómez Hernández, coordinador de la sección 22 de Oaxaca; Mario García Flores, integrante de la sección 18 de Michoacán, y Daniel López Castellanos, dirigente de la sección 7 de Chiapas.

A continuación, algunos fragmentos de esa conversación. “Para nosotros está claro que esta reforma no es una reforma educativa, es una reforma de corte administrativo que pretende poner en el banquillo de los acusados a los maestros y culparlos de toda la desgracia educativa en nuestro país. Para nosotros está claro que para hacer este cambio en el sistema educativo es necesario replantearnos programas, y no era necesario meterse a reformar el artículo tercero para los planes y programas de estudio, nos podíamos ir de manera directa pero aquí el planteamiento es claro, el asunto de culpar a los maestros denostar el trabajo del magisterio, culparlos de todos los errores educativos”.

—Respecto a sus demandas ¿No creen que en la discusión de la Ley General y otras leyes secundarias se pueden incluir sus preocupaciones?

—Pero nosotros decimos ¿Por qué después y no antes? Esta discusión que ellos están planteando debió haberse hecho antes de la modificación constitucional con todos los padres de familia, los alumnos, los maestros, los trabajadores de la educación a lo largo y ancho de nuestro país, el planteamiento debió haber sido antes. Nosotros creemos que antes de hacer este proyecto de ley por parte del gobierno federal se debió hacer una consulta a nivel nacional, consultar a los padres de familia, a las autoridades municipales, a los maestros, a los de la CNTE y a todos los maestros en general para que nosotros diéramos también una opinión y diéramos también recomendaciones de cómo se debe hacer el trabajo pedagógico, consideramos que en esta etapa no se recuperó la experiencia de compañeros que trabajan en todas las aulas todo el año con los niños y que son experiencias que hubieran enriquecido un proyecto de educación como ellos proponen; entonces nosotros también en ese marco proponemos una educación alternativa, una nueva pedagogía crítica que recupere los haberes comunitarios, que se englobe dentro del marco sociocultural de las poblaciones de todos los pueblos, nosotros decimos y sostenemos que una comunidad de un país del norte, es muy diferente a una comunidad de los estados del sur”.

Me cuentan el ejemplo, que ya había escuchado, de la pregunta en la prueba de Enlace para todo el país en que se pregunta al niño cómo llegaría de una estación del Metro de la Ciudad de México, a otra.

De la evaluación dicen más:

—¿Es cierto que ustedes no quieren ser evaluados?

—No te podemos hablar del proceso de evaluación solamente como un acto central, el proceso educativo es más que las pruebas estandarizadas que hoy quieren desarrollar, evaluar implica el desarrollo de la construcción del curriculum, el proceso de metodología implica la participación de todos los actores en el proceso educativo tanto de alumnos, padres de familia, comunidades y entonces se evalúa el proceso como un elemento de ver cómo mejorar lo que está, se nos ha querido tildar y se nos ha descalificado que nosotros no queremos ser evaluados porque nos van a correr.

“Esto lo ha puesto sobre la mesa la gente de Gobernación, y dicen no es que no los vamos a correr, pero cuando ven las leyes secundarias que se vienen incorporando hay un proceso de sanción, han venido modificando su discurso a partir de nuestra presencia aquí y a partir de las sugerencias que nosotros hemos hecho pero hablar del proceso educativo solamente en términos de pruebas estandarizadas, mencionaban algunos especialistas, es como querer responsabilizar los doctores de la desnutrición en el país”.

Aceptan que les preocupa, como le preocupaba a Elba la palabra permanencia, pero tal vez por otras razones. Hay comunidades pequeñas, pobres, que tienen un maestro, si ese no pasa un examen, ¿la comunidad se va a quedar sin maestro? Preguntan.

Arrancamos la conversación con su demanda inamovible de que la reforma debe ser abrogada. Media hora después aceptan que hay espacio para hablar si es que hay voluntad de incluirlos en la elaboración de la reglamentaria.

Por lo pronto, eso sí, seguirán en el Zócalo.

Twitter: @puigcarlos

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