19 de Diciembre de 2018

Opinión

Una receta de corrupción sindical

Al estilo de los líderes sindicales cuyos zarpazos de corrupción y cinismo son la marca de la casa, el Secretario General del Sindicato del ISSSTE en Quintana Roo...

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Al estilo de los líderes sindicales cuyos zarpazos de corrupción y cinismo son la marca de la casa, el Secretario General del Sindicato del ISSSTE en Quintana Roo, Tarquinio Ortega Otero, maniobró para pisotear la ley, traicionando a la base trabajadora y amenazando con estallar movilizaciones con tal de imponer a su hija Karina Ortega Fuentes en la jefatura de Transportes del almacén general.

Por capricho de este pseudo líder sindical, la hija de Tarquinio apareció en escena sin haber hecho un solo mérito y sin iniciar desde abajo, como el resto de los mortales. Simplemente fue colocada en una posición de primera línea, esas que con mucho sacrificio finalmente cosechan empleados con eficacia comprobada.

Por este tipo de actos, Tarquinio Ortega es un líder aislado y despreciado por la base trabajadora; mucho menos lo siguen los médicos –sus colegas –, porque conocen su grado de inmoralidad que ha sido expuesto por trabajadores que se armaron de valor para exhibir esta muestra de nepotismo y tráfico de influencias de este Secretario General que con presiones arrebató la plaza para su hija, quien desconoce por completo la complejidad de su área.

Tarquinio está cerrado a negociar con la base, pero los trabajadores van con todo y pretenden pedir la intervención de oficinas centrales para que sea practicada una auditoría a su dirigente, cuya rutina de lujos y viajes sorprende a esos líderes sindicales de las grandes ligas, todos ellos intocables.

El director  general del ISSSTE, Sebastián Lerdo de Tejada, más temprano que tarde tendrá que tomar cartas en el asunto, ya que el escándalo irá creciendo como bola de nieve una vez que comience el desfile de más actos de corrupción con todas sus variantes.

El escándalo trasciende la esfera sindical, para colocarse como una muestra de corrupción que debe ser sancionada, defendiendo ante todo los intereses de la base trabajadora y a los derechohabientes que pagan los platos rotos cuando los cargos burocráticos los asumen “hijos de papi” sin la menor idea de sus tareas vitales, y que se mantienen en la órbita de la diversión sin freno, presumida en redes sociales.

Sindicatos como el del ISSSTE no deben ser una jugosa fuente de saqueo para este tipo de anti héroes que da rienda suelta a su pasión por los viajes al extranjero, mientras a los trabajadores se les receta austeridad.

Lamentable que Chetumal esté de nuevo en el centro de un nuevo escándalo de corrupción, ahora sindical. Por ello se debe llegar hasta las últimas consecuencias para aplicar una sanción ejemplar a quienes traicionan sus principios con tal de lograr sus infames propósitos.

Bien por los trabajadores que se armaron de valor para hacer la denuncia que es la punta de la madeja.

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