18 de Septiembre de 2018

Opinión

Urbanismo y Centro Histórico

Este crecimiento desordenado de Mérida ha hecho que muchos habitantes de zonas de su centro histórico decidieran cambiar su residencia...

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Los centros históricos de nuestras ciudades son sus verdaderas raíces, las que hay que conservar y mejorar para permitir que las urbes nos proporcionen a todos buenos frutos. Desde hace más de treinta años en las ciudades mexicanas se observa un nuevo interés para trabajar en la conservación y mejora del patrimonio edificado de sus centros urbanos, procesos que han llevado a la realización de obras y acciones sobre el patrimonio edificado y su entorno urbano, con el objeto de privilegiar la herencia histórica de ciudades como nuestra Mérida, que cuenta con el segundo Centro Histórico más extenso de todo México.

Como muchas urbes, Mérida se ha enfrentado este siglo a una transformación y un deterioro en su estructura urbana que nos obliga a pensar en la gestación de un nuevo modelo de desarrollo urbano, consolidando un esquema poli céntrico, en el cual su centro urbano, de acuerdo con su valor histórico, tiene que tener un papel protagónico, en un proceso que debe priorizar la regeneración de zonas deterioradas, especialmente los espacios históricos, así como la mejora y consolidación de aquellas áreas que hoy día no ofrecen calidad de vida a sus habitantes.

Mérida, que sin duda debe calificarse como una capital colonial, se caracteriza por su estructura originalmente mono céntrica, en un centro histórico que congrega la sede de los espacios políticos, religiosos, culturales y económicos, con una alta densidad de edificaciones de valor patrimonial y una traza urbana homogénea, no respetada y vilipendiada por la ciudad moderna que la enclaustra.

Este crecimiento desordenado de Mérida, con una marcada segregación socio espacial, ha hecho que muchos habitantes de zonas de su centro histórico decidieran cambiar su residencia hacia el espejismo de las nuevas colonias, que se promocionaban invitando a vivir en la modernidad, pensando en rentar sus propiedades afectadas por la presión que generó el incremento de usos comerciales, lo que ha propiciado un proceso de deterioro espacial y funcional de nuestro Centro Histórico que hay que revertir. En consecuencia, voltear la vista a esa zona de la capital yucateca, mejorarla, promoverla, debe ser un compromiso permanente impulsado por todos.

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