19 de Noviembre de 2018

Opinión

Urgencia urbana

El otro día traté de acatar la disposición de dejar una distancia mínima de metro y medio a ciclistas y motociclistas, pero en ninguna calle hallé espacio suficiente para dejar ese espacio.

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La Secretaría de Seguridad Pública ha iniciado una campaña –loable desde todo punto de vista- tendiente a generar conciencia entre los guiadores de vehículos motorizados y que respeten a ciclistas y motociclistas. Uno de los desplegados de la SSP señala que hay que dejar una distancia mínima de metro y medio al rebasar a aquéllos. Al respecto, el otro día traté de acatar esa disposición en varias calles, pero en ninguna hallé espacio suficiente para dejar esa distancia mínima. En unas porque la calle es estrecha, en otras porque a ambos lados había vehículos estacionados. Lo que hice –y seguro que sería la recomendación de los expertos de la SSP- fue no rebasar.

Sin embargo, me llama la atención que se hagan recomendaciones casi imposibles de cumplir porque la realidad las hace nugatorias. Mejor sería disponer que no se les rebase y ver que los guiadores de bicicletas y motos aprendan a andar por la ciudad, porque no conocen de carriles, de señalamientos y otras medidas dispuestas para ordenar el tránsito. Unos y otros culebrean en medio de automóviles y camiones, buscando resquicios entre vehículo y vehículo para meterse y les valen gorro los señalamientos que indican pasos peatonales.

El otro día, en una calle del centro de la ciudad por la cual caminaba, le indiqué a varios motociclistas que estaban invadiendo el sitio por donde debían pasar los peatones y uno de ellos cachazudamente me espetó: “No está pintado” (los demás se rieron de mí) y, efectivamente, no estaba pintado, pero si ese sujeto no sabe que existen áreas destinadas a que los viandantes crucen de un lado a otro del camino no sé cómo le dieron su licencia, si es que la tiene.

Estoy consciente de que a todos nos falta cultura vial y civilidad y que estamos a años luz de obtenerla, tarea que, creo, corresponde a la autoridad que regula el tránsito de guiadores y caminantes. 

Va otro ejemplo, en Paseo de Montejo con Av. Cupules y Colón, por un lado, y con Pérez Ponce por el otro, es una odisea cruzar las arterias, aunque tengan pintados (en vías de borrarse) pasos peatonales. Quienes vienen de Norte a Sur sobre Montejo y dan vuelta para tomar Cupules no se detienen ni de casualidad para dejar pasar a los de a pie, no se diga los que se arrancan a gran velocidad tras el alto viniendo de Pérez Ponce o ya vienen encarrerados,  y, todavía más, si uno osa señalarles que va a pasar –como dispone el reglamento- te pitorrotean la madre y te tiran el auto encima. Lo mismo ocurre en Pérez Ponce con los que pretenden atravesarla de una acera a otra.

Como no sólo es criticar, propongo a los comandantes Saidén y Romero, de la SSP y la Municipal de Mérida, que una vez a la semana, hasta que se logre el objetivo, desplieguen a sus agentes por todos los rumbos de sus respectivas jurisdicciones –no a multar sino a educar- y que a todos, los de vehículos y los de a pie, nos vayan enseñando nuestros derechos y obligaciones. Y que pinten de nuevo los pasos peatonales donde sea necesario. A lo mejor nos llevamos años, pero “tanto va el cántaro a la fuente…”

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