19 de Octubre de 2018

Opinión

“Vamo a calmarno”

Pokemon Go rompió con los mitos y récords de mucha gente sobre el poder...

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Pokemon Go rompió con los mitos y récords de mucha gente sobre el poder de la realidad aumentada. Desde su lanzamiento, oficial o no, el juego de Nintendo convirtió a muchas personas en verdaderos maestros para cazar personajes, y a los neófitos les abrió la mente y descubrieron que hay otros además de Pikachu. 

Esta situación puede llevarse a varios escenarios para ejemplificar el furor por una realidad nueva e interesante. En Quintana Roo, la elección de Carlos Joaquín González desató las expectativas de muchas personas, desde los agraviados por el viejo sistema, pasando por quienes no esperan más que se cumpla con el deber, hasta por los jóvenes (y otros no tanto) que descubren los “placeres” de votar por el candidato ganador. 

El estado, desde el pasado 5 de junio, pasó de la simplona apatía por los actos públicos al arrebato general por conocer qué hacen los actores políticos y muy particularmente, en qué se emplea el dinero, máxime desde que los empresarios turísticos comenzaron a hacer las cuentas de la promoción, llevando sus justas demandas a los medios. 

En las redes sociales, Quintana Roo es como la tierra de Pokemon Go: todos los usuarios estamos en busca de los monstruitos de bolsillo, de los personajes, funcionarios, “columnistas” y “bots” que nos hicieron la vida insufrible durante los últimos cinco años; para cazarlos en las “pokebolas” de una auditoria o de un simple revanchismo digital que en nada causaría problemas, sino fuera porque, tal cual sucede con el juego para teléfono inteligente, las expectativas arrebatan el gusto por la realidad.

Uno de los pequeños detalles con la aplicación en México, es que oficialmente no se ha lanzado, por tanto, quienes lo juegan lo hacen desde una descarga alterna que, para cuando llegue a nuestro país, no sólo borrará las capturas, también bloqueará la cuenta de Google del usuario para poder “bajar” la “App” oficial. 

Pasando a la política post 5 de junio: las expectativas sobre el gobierno de Joaquín González nunca estarán satisfechas, por ende, cuando oficialmente asuma la gubernatura y tenga el poder para hacer lo que se deba hacer, para muchos usuarios de redes sociales no será “suficiente” y comenzarán los reclamos absurdos para que “atrape todo y a todos”, como si de la noche a la mañana pudiera resolver los problemas de Quintana Roo con una bola Pokemon.  

Hoy en el estado hay muchos interesados en hacerla de maestro Pokemon, y eso en la teoría es muy bueno: el Observatorio Legislativo de Quintana Roo, por mencionar a uno, mantendrá ojo vigilante a los actos de la próxima legislatura del Congreso del Estado, a fin de “atrapar” cualquier acto deshonesto; en las redes sociales, los usuarios estamos más conscientes sobre el poder político, y si bien no somos vinculantes, sí tenemos la posibilidad de ejercer presión y de hacer saber a muchos lo que unos pocos no quieren divulgar. 

El problema, porque en México siempre hay un “pero”, estriba en no formar parte de los miles de usuarios que sólo buscan la revancha por la revancha misma, en aquellos que desean cumplir sus muy personales objetivos, ignorando que, como en Pokemon Go, hay de monstruos a monstruos, de batallas a batallas: la sabiduría está en saber cuáles son las que realmente sirven para algo más que tener un bonito trofeo, y aquellas que dan el prestigio necesario para seguir en el juego como un político-maestro de prestigio.

La turbulencia hecha de mentiras y excesos fue el dolor de cabeza de los medios en años pasados. No caigamos en ello otra vez sólo para cumplir una revancha. “Vamo a calmarno”.  

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