22 de Septiembre de 2018

Opinión

“Vámonos, papá”

La más triste imagen que se ha visto en el fútbol mexicano en muchos años...

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La más triste imagen que se ha visto en el fútbol mexicano en muchos años, la difundió la TV el domingo pasado durante el partido Atlas Vs. Chivas, y no fueron precisamente las escenas de la policía evitando a macanazos la invasión masiva de hinchas rojinegros a la cancha, no; fue la imagen de un niño como de nueve años, con rostro asustado y mirada angustiada, refugiándose en los brazos de su padre mientras le suplicaba: “¡vámonos papá!”.

¿No se suponía que el fútbol mexicano es un espectáculo al que las familias pueden acudir felizmente?

Ante lo sucedido en el estadio Jalisco, quizás al señor Decio de María se le esté ocurriendo presentar próximamente un nuevo y bonito balón con el que se jugará la próxima temporada de la Liga MX; tal vez lo llamaría ‘balón por la seguridad’, o ‘balón por la fraternidad de las barras’… pero hay que avisarle que el problema de la violencia en el fútbol mexicano ha crecido de tal forma, que seguro ya no puede frenarse tan sólo con una campaña social enarbolada por un esférico entre lindas sonrisas durante una rueda de prensa.

El presidente de la Liga MX debe darse cuenta de que su trabajo va más allá de salir bonito en las fotos de los periódicos; la cúpula de la Federación Mexicana de Fútbol necesita actuar de inmediato para buscar soluciones a un problema que se le está escapando de las manos.

Lo preocupante es que parece que los directivos de la Femexfut no están tomando las medidas pertinentes para erradicar los focos de violencia: No hay estrategias claras, no hay mecanismos acertados, no hay ninguna planeación tangible para acabar con las amenazas que cada día crecen y toman fuerza.

Muchos aficionados mexicanos se ufanaban que aquí no se dan situaciones tan extremas como en Argentina, a raíz de lo ocurrido el jueves pasado en Buenos Aires, en el clásico Boca-River, que fue suspendido porque pseudoaficionados rociaron a jugadores del River Plate con gas pimienta, y la barra brava xeneize prácticamente mantuvo ‘secuestrados’ a los jugadores por más de una hora en la cancha, impidiéndoles abandonar el terreno, so pena de intensa lluvia de peligrosos proyectiles para quien osara intentarlo.

“Uf, qué bueno que aquí no pasa eso”, fue la exclamación generalizada de los aficionados de nuestro país ante las imágenes del caos en La Bombonera de Buenos Aires… hasta que llegó el domingo, en que México también protagonizó su propio ‘espectáculo de la vergüenza’.

El deplorable comportamiento de varios integrantes de la ‘Barra 51’ del Atlas no puede pasarse por alto. ¿Qué están esperando en la FMF? ¿Una tragedia para, ahora sí, buscar soluciones de verdad? ¿Esperan a que el niño se ahogue para tapar el pozo?

Lamentablemente da la impresión que las autoridades futbolísticas de nuestro país no han podido –o no han querido-  encarar el problema en su real dimensión, y continúan minimizándolo, como quien intenta ponerle un curita a una intensa hemorragia, y para citar un ejemplo: ¿De qué otra manera se puede explicar que sólo hayan ‘castigado’ con un aviso de veto y multa al estadio del Santos Laguna, luego de que un aficionado invadió la cancha e intentó agredir al árbitro Fernando Guerrero?

El no haber sancionado con todo rigor ese incidente ocurrido en la cancha del Santos, en el partido de la fecha 17 ante Puebla, pudo quizás mandar el mensaje equivocado de que los pseudo aficionados pueden hacer lo que quieran, pues total, tampoco para ellos hay consecuencias graves por su comportamiento agresivo  (¿cárcel? aquel aficionado en Torreón salió libre horas después tras pagar una fianza). Usted, amable lector, tiene la última palabra.

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