23 de Septiembre de 2018

Opinión

Vaya bien

Las situaciones más tristes y estúpidas se registraban en Montejo cuando se montaba el Carnaval que alguna autoridad municipal, en ese entonces panista, calificó como una versión muy similar al de Río de Janeiro en Brasil.

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Con la famosa quemazón del llamado “mal humor”, ayer miércoles comenzó oficialmente la edición 2014 del Carnaval de Mérida que, por primera ocasión en un buen lote de años, ya no tendrá como escenario las calles de la capital yucateca, en especial el desmejorado Paseo de Montejo, al que cada año los escasos carros alegóricos, las tarimas y, sobre todo, los inconscientes wixones, borrachos y pandilleros le partían su mandarina en gajos.

Y, como siempre, las autoridades municipales tenían que mandar a reforestar las también tristes matas que más o menos brotan en los carriles centrales del Paseo de Montejo, donde, por cierto, el glamour es lo que menos importa. Sólo comercios, decenas de ellos cerrados por la pésima economía nacional.

En fin, las situaciones más tristes y estúpidas se registraban en Montejo cuando se montaba el Carnaval que alguna autoridad municipal, en ese entonces panista, calificó como una versión muy similar al de Río de Janeiro en Brasil. ¡Sí, claro, sobre todo por los carritos alegóricos tan semejantes a los de ese país sudamericano y por sus chicas que se mandan soberbias “carrocerías”.

Como casi siempre, en las “festividades de la carne” que se celebran en Mérida se “importan” bellezas de talla nacional que, la verdad, sólo muestran algunas de sus apetitosas cualidades, pero bien que cobran sus pesitos o dolaritos a cargo de las empresas cerveceras patrocinadoras. De todas maneras, a los yucas les dan un “taquito de ojo” que tampoco justifica su presencia para tan paupérrimos derroteros.

Ahora bien, a partir del viernes por la tarde o noche, el Carnaval meridano se concentrará en su nueva casa: las instalaciones de la Feria Yucatán X’Matkuil, las cuales siempre se utilizan tres semanas al año con resultados que sólo sus organizadores se creen: más de un millón de visitantes, generosas derramas económicas y, sobre todo, precios accesibles para las familias. La realidad es que X’Matkuil es sólo una inmensa cantina.

Y bueno, dadas las circunstancias actuales, el Ayuntamiento que preside el alcalde Renán “Reni” Barrera Concha decidió jugársela (en realidad sólo la parte blanquiazul, porque a los regidores priistas de oposición nada les convence y se la pasan chechoneando por todo) para cambiar la sede de esta dizque fiesta de disfraces y un mar de tragos que sólo harán del olvido un buen compañero de diversión.

PRIMERA CAIDA.- En realidad, el cambio de sede es una fuerte apuesta de “Don Concha” que le servirá, potencialmente, para armarse de un capital político para antes o después de 2015. Dependerá de la ambición del ahora primer edil.

SEGUNDA CAIDA.- Los empresarios que cabildearon con “Reni” para llevar la tragicomedia carnavalesca a X’Matkuil esperan jugosos dividendos. Quizá no será para este año, pero si pulen el evento, con seguridad en 2015 caerá mucha plata.

TERCERA CAIDA.- Si los “contreras” aseguran que el Carnaval será un fracaso, quién sabe. Miles de personas van a la Feria anual, que es una porquería, ¿por qué no ir a esta pachanga?

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