22 de Julio de 2018

Opinión

Videgaray rezando el (y por) Rosario

Estas son las horas críticas de Enrique Peña y sus cercanos.

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Ayer martes correspondían los misterios dolorosos del Santo Rosario (la flagelación del Señor; la coronación de espinas…). Y ayer martes, cual si estuviera consciente de ellos, el secretario de Hacienda Luis Videgaray tuvo que activar sus muy afinados y destacados atributos de contención de crisis para salvaguardar el terreno andado por el Pacto por México. ¿La razón? Rosario.

A Rosario Robles, la secretaria de Desarrollo Social, le ocurre algo similar a lo que padecían algunos panistas: pensar unidimensionalmente y creer que están en lo correcto. Porque ayer por la mañana, en lugar de que todos los ciudadanos hubiéramos escuchado: a) su renuncia, o b) su más amplia disculpa pública por lo ocurrido en Veracruz; más bien leíamos en su Twitter: “Positiva primera reunión con el Jefe de Gobierno @ManceraMiguelMX y 4 delegados del DF…”.

Estas son las horas críticas de Enrique Peña y sus cercanos. La suspensión del lanzamiento de la iniciativa de reforma al sistema financiero puede tener unas horas de oportunidad para recuperar el diálogo. Pero no más. Y si bien el PRD respondió que haber suspendido el acto era positivo, lo cierto es que toda la comunidad financiera está deseosa de conocer las nuevas reglas del juego con las que el crédito se detonará y se aceitará la competencia en el sistema bancario.

Este es el momento en que la sociedad puede empezar a despertar del sueño maravilloso al que nos indujo Enrique Peña. Si queremos seguir en él, flotando, tendríamos que ver el capítulo en que el Presidente muestra energía e intolerancia ante posibles actos de corrupción electoral de nuestro joven sistema democrático. Pero si no atestiguamos ese episodio, me temo que despertaremos a nuestra cruda realidad; a la de siempre: a mirar que el PRI está infestado de mañosos mapaches que movilizan recursos para allegarse de votos y ensillarse en el poder.

Los banqueros creían que llegarían a Acapulco mañana, a su convención, a rezar los misterios gloriosos (la resurrección; la ascensión; la venida del Espíritu Santo). Pero siempre no. Este Rosario resultó de otra naturaleza. Ahora hay que pedir para que los políticos honren su palabra y se pongan de acuerdo… otra vez. Oremos.

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