17 de Enero de 2018

Opinión

Virtual gobernador por un rato

La pifia del conductor Steve Harvey, al nombrar equivocadamente a la representante de Colombia como la nueva Miss Universo, sin serlo, ha generado una interminable cantidad de comentarios...

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La pifia del conductor Steve Harvey, al nombrar equivocadamente a la representante de Colombia como la nueva Miss Universo, sin serlo, ha generado una interminable cantidad de comentarios en los distintos medios de comunicación del mundo; pero afortunadamente eso sólo sucede en el ámbito artístico y del espectáculo, porque en la política quintanarroense no ¿O sí?

La gala de Miss Universo 2015, que se celebró la noche del domingo en Las Vegas (Estados Unidos), se cerró con polémica cuando Steve Harvey anunció que la ganadora era la aspirante colombiana Ariadna Gutiérrez y, a los pocos minutos, volvió a salir al escenario para comunicar que se había equivocado y que la vencedora era en realidad la filipina Pia Wurtzbach.

El conductor, quien en realidad es un afamado cómico norteamericano y recordado por “The Steve Harvey Show”, cometió – sin proponérselo- el peor chiste de su vida. “Fue un error humano y sin mala fe”, comentó en su página de Facebook, esperando el indulto público. Pero quien posiblemente nunca lo perdonará será precisamente la competidora colombiana, quien obtuvo y “perdió” la corona en un brevísimo tiempo.

Pifia política en Quintana Roo:

Vino a mi mente, hablando de pifias y equivocaciones, el año 1975, cuando la clase política chetumaleña esperaba con ansias la nominación de quien sería el primer gobernador de elección popular del recién constituido estado de Quintana Roo. Se manejaban varios nombres, entre ellos el del senador Pascual Coral, el del arquitecto Alberto Villanueva Sansores y del joven diputado federal Jesús Martínez Ross, quien tenía (y tiene hasta la fecha) un hermano dedicado al activismo político, luchador de causas sociales y de gran raigambre entre la clase nativa de aquella época: Abraham Martínez Ross, recién electo diputado del Congreso Constituyente a fines de 1974.

Pues sucedió, cuentan los viejos cronistas sin título, aquellos que son afectos a contar anécdotas a veces complicadamente difíciles de verificar, que dos o tres días antes de la nominación oficial del candidato del PRI a la gubernatura, un diario reconocido de la Ciudad de México anunció anticipadamente que el Presidente en turno, don Luis Echeverría Álvarez, había palomeado el nombre de ¡Abraham Martínez Ross! y muchos, tras enterarse, se fueron directo a la casa del legislador local a felicitarlo y a ponerse bien con el “ virtual gobernador del estado”. Después se supo que el ungido era Jesús, el diputado federal… Otros dicen que la confusión se originó cuando en México el CEN  del PRI, destapó equivocadamente a Abraham, pero horas después rectificó el dato, provocando con su pifia más confusión y caos que los que dejó el ciclón Janet a su paso por Chetumal en 1955. ¡Afortunadamente en este caso, todo quedó en familia!

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